•   Catarina, Masaya  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Poco a poco, las hermanas Manzanares comenzaron a construir su imperio en el mundo del negocio de las artesanías, muebles de madera, sandalias, bolsos y hasta prendas de plata. Las tres mujeres emprendedoras relatan que al inicio fue bastante difícil, ya que exhibían sus productos en pequeñas mesas, pero cuando obtuvieron un crédito de la financiera de Pro Mujer, todo cambió y el establecimiento prosperó.

Estas catarinenses en conjunto mueven en promedio alrededor de C$37,000 a la semana y aseguran que sus productos tienen excelente aceptación, que llegan compradores de los departamentos de Chinandega, León, Matagalpa, Río San Juan, de Costa Rica y un poco de Panamá.

“No solo los visitantes nacionales vienen a comprar los productos que ofrecemos, sino también los costarricenses, es un mercado fuerte y quisiéramos exportar directamente, porque cuando mandamos pedidos lo hacemos con una señora de Masaya que tiene una excursión. Hay clientes costarricenses que quieren que vayamos a dejar productos en volúmenes a la fronteras, pero no tenemos los contactos”, dijo Maryuritt Carballo Manzanares, propietaria de Artesanías Sofía, situada de la iglesia católica, una cuadra al este.

Principales problemas

Entre de las principales dificultades están que el proveedor de materia prima demora en la entrega entre 3 y 4 días, lo que las perjudica, pues todos los días tienen que producir.

“El invierno del año pasado sufrimos, porque hay piezas que se mojaban, por lo que decidimos comprar un terreno, donde estamos también exhibiendo algunas piezas, pero se construye un bajarete para que el producto no se moje y allí se trasladarán los siete trabajadores particulares que laboran en el taller”, enfatizó Maryuritt.

Préstamos individuales

Heydi Manzanares recuerda que inició hace unos cuatro años vendiendo plata que obtenía de personas que viajan a Panamá. Ahora se abastece en el mercado Oriental, pero sus metas son viajar al país sureño en busca de sus propios productos y así tener variedad en el mercado nacional.

“Hace seis meses instalé un taller, de los préstamos que me han brindado he comprado maquinaria y así expandir más el negocio, al igual que mis otras hermanas, porque cada vez vienen más visitantes y hay que suplir la demanda”, expresó Heydi.

Cabe señalar que las hermanas Manzanares han recibido capacitación en cómo administrar su negocio y van por su tercer ciclo en Pro Mujer; es decir, es su tercer préstamo y son candidatas a optar a préstamos individuales, que van de los US$500 a US$2,000.