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El Pacto Mundial, o Global Compact, es la iniciativa de ciudadanía corporativa sostenible más grande del mundo que se compromete a alinear sus estrategias y operaciones con diez principios universalmente aceptados en cuatro áreas temáticas como son derechos humanos, estándares laborales, medio ambiente y anti-corrupción.

La iniciativa, que tuvo sus orígenes en el año 2000, aglutina en Nicaragua de momento a 12 empresas que comparten los valores de Responsabilidad Social Corporativa, RSC, explicó Javier Cortés, director regional de las Redes Locales de América Latina y El Caribe.

 

¿Es rentable para una compañía adoptar este modelo?

Le es rentable en términos de productividad, en términos de reducción de riesgos, de su habilidad para generar beneficios de manera sostenida, en el largo plazo; y supervivencia de la compañía al involucrarse en la construcción de unos bienes públicos sociales globales, y medioambientales que mejoran el entorno para realizar negocios a largo plazo.

Las compañías que firmen el pacto y expliquen que es una iniciativa voluntaria, reporten, expliquen en un foro público a quien esté interesado, cómo están tomando las medidas para implementar estos principios, hará visible al resto de actores globales y nacionales qué están haciendo para articular esos compromisos.

Global Compact no es una certificación, ni siquiera va a auditar, esos reportes lo van a auditar el resto de actores, los accionistas, la sociedad civil, los consumidores, los inversores, los trabajadores, lo va a auditar sus proveedores, clientes, es decir, todos aquellos actores con los que se relaciona la actividad empresarial.

 

¿Cuándo pusieron en práctica este modelo empresarial y en cuántos países tienen presencia?

Se lanza en el año 2000, de hecho lo presenta el (ex) Secretario General de Naciones Unidas (Kofi Annan) y, desde entonces; ha sido refrendado en sucesivos mandatos del Secretario General de Naciones Unidas, quien lo ha acuñado y lo ha elevado a la primera plana de la Agenda Global de Desarrollo ha sido BanKi-moon.

Opera en 140 países, en más de 8,000 compañías firmantes. Más de 4,000 firmantes pertenecen al sector no empresarial, digamos entre academias, sociedad civil, organizaciones empresariales, por tanto, invoca otros puntos que son fundamentales para participar en esta dinámica de generación de valor, social, medioambiental, empresarial.

 

¿Cuántas redes sociales tienen a nivel global?

Tenemos redes locales en 101 países, Nicaragua puede ser la 102 red local. En cada continente tenemos firmantes y redes locales.

 

¿En Nicaragua ya están trabajando algunas empresas, cuántas específicamente?

Comenzamos tres, pero a raíz de esta visita y de la labor activa de “Unirse” comenzamos a promover la iniciativa Global Compact y ahora tenemos 12 firmantes, los pioneros. Esta iniciativa tiene una evolución entre los convencidos y se evoluciona hacia los siguientes, que son los interesados que ven el valor. La vocación de Global Compact es la de ser una agenda transformadora, por tanto, ha de conseguir suficientes compañías a nivel mundial.

 

Ustedes presentaron el programa a los empresarios nicaragüenses, ¿qué ventaja van a tener adoptando este modelo?

Es una agenda de oportunidades que opera sobre la lógica de Responsabilidad Social Corporativa, estamos buscando valor empresarial, y ese valor te lo da una práctica responsable de la empresa y una óptima relación con el entorno en el que opera.

Lo que pone encima de la mesa es la conexión, lo que se está haciendo con prácticas de RSC a nivel local con una agenda global que te permite amplificar la trascendencia de tus acciones, y te permite acceder a otros actores a nivel global, al igual que mejora tu acceso a espacios institucionales.

Una agenda global como la de Naciones Unidas te abre un espacio interesantísimo para hablar de temas, como la agenda de desarrollo con otros actores institucionales; estos desafíos de crecimiento inclusivo, de lucha contra la pobreza, de salud y educación no son exclusivos del sector gubernamental, implica al sector privado; entonces la agenda te permite articular este discurso.

 

¿Está dirigido a grandes, medianas o micros empresas?

No solo las empresas multinacionales tienen acceso; quien de verdad tiene el rol y la capacidad para transformar y conseguir el logro de los desafíos, como por ejemplo el crecimiento inclusivo, la generación de empleo, es la pequeña y mediana empresa.

Las pequeñas empresas tienen un rol transformador en su entorno, igual de potente y a escalas que la grande.

La pequeña y mediana empresa está llamada también a firmar Global Compact, porque le va a dar una mejor relación empresarial; va a ser una pyme mucho más robusta, más creíble y confiable, para su grupo de interés, sus consumidores, sus proveedores, sus clientes; si quiere abrir un espectro de clientes, debe también demostrar que tiene una capacidad de gestión que la robustece.

El ser parte de Global Compact te permite interactuar con mucha más capacidad y generar confianza en estos nuevos espacios.

 

¿Adoptar estos valores cómo ayudan al crecimiento económico de los países?

El crecimiento económico entendido como una sociedad cuanto más desarrollada está, mejor es el desempeño de sus negocios. Se expanden las posibilidades de hacer negocios, lo más revolucionario es identificar ese espacio para lograr un mundo mejor.

No se pueden concebir esos bienes de gestión de la pobreza, salud y educación en una sociedad mejor sin la participación activa de la empresa.

Y lo mismo de manera recíproca, es decir, la empresa necesita genera valor a través de ese involucramiento de la agenda desarrollo.

 

¿Significa que también ayuda a la empresa a mejorar la productividad?

Sin duda, la productividad y el manejo de los recursos; es una empresa más inteligente que responde mejor a las exigencias, que gestiona riesgos de una manera más eficiente; es una empresa más resiliente a situaciones de crisis o anti cíclicas, esa confianza es un valor refugio, siempre lo ha sido dentro del contexto local y del contexto global.

 

¿En la región centroamericana qué grado de aceptación ha tenido?

Recientemente, lanzamos la iniciativa Global Compact en Guatemala, en Panamá llevamos trabajando ya tiempo, en Costa Rica también está funcionando.

Nicaragua es el siguiente desafío, por tanto, la región centroamericana como en el resto de América Latina, Global Compact comienza a estar enraizado. Hay redes que llevan mucho más evolución: Colombia, Argentina, Brasil y México son redes muy potentes que aglutinan a más de 400 compañías cada una de ellas.

En Centroamérica, estamos en un momento mucho más incipiente pero con elementos que permiten pensar en un despegue inminente muy interesante.

¿Qué mecanismos seguirán para que las empresas adopten el modelo, porque entiendo no es carácter obligatorio?

No tenemos ni el papel, ni el mandato; sobre todo es conveniente que hagamos que firmen, es absolutamente voluntario; lo que sí podemos hacer es explicarlo de la mejor manera posible, por eso es importante lanzar este concepto.

 

¿Quién es?

Javier Cortés es economista de profesión y en el pasado trabajó tanto en el sector público, en el Ministerio Español de Asuntos Exteriores y Cooperación, como en varias compañías empresariales de España.