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Hoy en día, las redes de las organizaciones se vuelven cada vez más complejas y heterogéneas; la exigencia de su correcta operación es más crítica para el éxito de toda organización. Las redes soportan ahora mucho más aplicaciones y servicios estratégicos; además, su crecimiento constante y la incorporación de nuevas tecnologías van complicando y, en algunas ocasiones, degradando el desempeño de la red.

Debido a la gran importancia que hoy tienen las redes en la productividad y eficiencia de las organizaciones, es indispensable contar con un análisis y monitoreo de las mismas, que nos asegure su correcto funcionamiento. Dicha acción se ha convertido en una labor cada vez más importante y de carácter pro-activo para evitar problemas que puedan afectar los negocios de las empresas.

Anteriormente, las redes eran simples y con pocos elementos. En parte, porque no eran elemento esencial de las empresas, por lo que su monitoreo se convertía en algo sencillo; además si algún elemento fallaba, su corrección no era crítica. Hoy esto ha cambiado, el tamaño y complejidad han aumentado, y por si fuera poco, ahora las empresas dependen de sus redes para hacer negocios: el que un elemento de red falle ya no es una opción.

Este monitoreo pro-activo le da más control al departamento de TI, pues al tener un sistema que ayude a detectar los problemas de la red, les permite corregirlo a tiempo y prevenir futuros inconvenientes que le pueden salir caros a la empresas.

Ahora, sin un monitoreo de la red, la caída de los servicios provoca descontento de los usuarios finales, pérdida de productividad y mala imagen de la empresa.

Para evitar que la pérdida de servicios sea repentina, el monitoreo pro-activo se basa en la inteligencia de los equipos de red, tales como, routers, switches y firewalls.

La inteligencia de estos dispositivos, les permite enviar eventos cuando se detecta cierto cambio inusual. Dichos eventos pueden ser absorbidos mediante el protocolo SNMP, lo cual permite anticiparse a los problemas y, de esta forma, resolverlos antes de que los usuarios finales los detecten. Es por ello que se debe mejorar constantemente la imagen y los servicios.

La recomendación es adquirir una aplicación que garantice el servicio y gestión de incidentes, que recopile y consolide información de manera inmediata en tiempo real, en forma de alarmas y eventos, procedentes del entorno de red de la organización que está siendo gestionada, y que presente dicha información con un formato útil e intuitivo. Todo ello permite que los operadores gestionen de manera proactiva toda la infraestructura de prestación de servicios de negocio.

Para concluir, es importante recalcar: los departamentos de TI que cuenten con el servicio de monitoreo pro-activo tendrán más control sobre la infraestructura informática y, por ende, gracias a la pro actividad, serán más eficientes y podrán enfocarse más en la dirección del negocio.