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Nicaragua tiene doscientos años de cosechar café, un negocio al que el cafetalero Henry Hüeck califica como “muy precioso”.

"En el café hay muchas cosas que te llenan de riquezas, como la naturaleza o el trato con la gente, que te dan otras satisfacciones que no te las puede dar estar sentado en un banco, vendiendo ropa o haciendo cualquier otra cosa", explica Hüeck.

Así es que, para Hüeck, quien también es presidente del Encuentro Cafetalero Internacional Ramacafé, no existe tan siquiera la probabilidad de que la caficultura vaya a desaparecer algún día en el país.

 

Usted me decía en cierta ocasión que los productores sí invierten en sus cafetales, porque ha habido quienes han dicho que los cafetaleros no invirtieron en sus fincas cuando el café tenía buen precio...

Te voy a contar por qué. El comandante Bayardo Arce vino un día a hablar con la Junta Directiva de Unirse (Unión Nacional de Responsabilidad Social Empresarial), de la cual soy miembro, sobre cómo unir esfuerzo con el Gobierno para que el impacto de la responsabilidad social empresarial sea cada vez más grande. Pero en ese momento alguien le hizo la pregunta de la crisis del café y él hizo el comentario de que un cafetalero que no pudiera producir con menos de US$135 por quintal de café era mejor que se saliera.

Yo creo que le dieron una mala información, primero porque no hay un solo costo de producción de café. Depende de qué tipo de café produces, si eres profesional, semitecnificado o tecnificado; depende además de la lejanía de donde esté tu unidad de producción, porque no es lo mismo una gente que está en Yalí o San Juan de Río Coco que el de una persona que vive pegado a Matagalpa. Hay muchos factores para analizar tus costos de producción.

Además, el costo de producción de café es una cosa, pero es con la ganancia que pagas los costos financieros, las inversiones, la gasolina y todo lo que es la educación y salud de tus hijos.

Lo que ha pasado con muchos cafetaleros es que tienen que producir café a un costo más bajo, porque primero tienen que sobrevivir; primero tienen que comer, darles salud y educación a sus hijos y luego llega un momento en que, al quitarle eso a las plantaciones, sufre la productividad de la finca.

Nosotros como productores vivimos en climas tan cambiantes, que yo puedo estar sentado aquí ahorita y viene una sequía en Brasil, que provoca que suban los precios y se mejora mi situación económica; o viene una sobreproducción de Brasil o viene una guerra y los precios se caen y nosotros aquí sin hacer nada nos vemos afectados.

Entonces no es muy acertado decir que un productor que no pueda producir con más de US$135 por quintal se tiene que salir de la caficultura... solo porque en ese entonces el precio del café estaba a menos de US$120 por quintal.

 (Golpea el escritorio con los nudillos de los dedos y continúa).

¡El precio ahora está a más de US$180, señores! Si en el 2012, que surgió el problema de la roya, se hubiera declarado estado de emergencia y se hubiera comenzado a ayudar a los productores, inmediatamente, ya tendríamos dos años adelantados y estaríamos en la próxima cosecha con café de nuevo en las plantaciones, para sacarle provecho a esta subida del café que nadie se la imaginaba. Nadie se imaginaba la caída ni nadie se imaginaba este aumento.

¿Pero usted sí conoce cafetaleros que hicieron inversiones...?

La mayoría de productores que yo conozco y los que no conozco hicieron algo para mejorar sus fincas y plantaciones de café cuando los precios comenzaron a subir.

Ahora que subió el café a US$180 van a decir que los cafetaleros se chinearon, pero la mayoría había vendido su café. Como te he explicado, en el país el 94% son pequeños productores y venden su café de inmediato, lo van sacando y lo van vendiendo. Para febrero, que fue cuando subió un poco el café, yo diría que casi el 90% del café había sido vendido.

Unos cafetaleros hicieron labores manuales en sus cafetales, como limpias, regulación de sombras, manejos de tejidos; otros fertilizaron, que tal vez no lo hacían. El que fertilizaba una vez fertilizó dos o tres veces. Otros comenzaron a sembrar almácigos y otros invirtieron en infraestructura, beneficios, patios, equipos rodantes, que son el machete del productor.

Esto lo hicieron sin ninguna ayuda del Gobierno, más por una iniciativa de productores que vieron la oportunidad de mejorar sus plantaciones y poder producir más en áreas que ya tenían y estaban desgastadas o mal trabajadas, para poderle sacar provecho a los precios del café (2010).

¿Nadie esperaba el efecto de la roya?

Eso se hizo sin ningún norte de sembrar semilla mejorada, porque se hizo sin pensar en la roya. Fueron muy pocos los que sembraron híbridos, marsellesa u otras variedades resistentes a la roya. A la gente se le decían que sembraran calidad, es decir las variedades antiguas, sin pensar en que podía venir un cambio en el clima que trajera la roya tan fuerte y les destruyera las plantaciones. Estamos hablando de 2010 y 2011. El problema de la roya ha existido siempre, pero la virulencia con que entró en 2012, que atacó a toda Centroamérica, República Dominicana y por todos lados, eso lo trajo el cambio climático, que ahora le dicen "los climas cambiantes"… En el 2013, entre septiembre y noviembre, llovieron 1,200 milímetros más que el año 2012 en el mismo período, por ejemplo (lo que facilita la aparición de la enfermedad conocida como antracnosis).

¿Qué variedades están sembrando más en este momento contra la roya?

En su gran mayoría, por falta de ejecución de los planes del Gobierno, los cafetaleros están sembrando catimore, que en su gran mayoría es resistente a la roya, pero no tiene buena taza.

En el caso del marsellesa, que vino de Brasil en 1991 y se trabajó con el Cirad (Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agrícola para el Desarrollo) en la finca La Marsellesa, del señor Clemente Poncón, y la llevaron de una fase 3 a una fase 7, que es en la que ya se puede validar, y nosotros la sembramos en la finca San Francisco, antes de que viniera la roya… Ahora nosotros le damos la semilla al Servicio de Mantenimiento Sostenible, SMS, de Exportadora Atlantic, y ellos venden los “fosforitos”, para mantener la calidad de la semilla.

¿Qué se ha hecho y qué no se ha hecho por la caficultura?

El problema de la caficultura siempre ha existido. En el año 2000 sufrimos la crisis más baja de los precios del café, cuando llegó a venderse hasta en US$45. La falta de credibilidad de los gobiernos, que no creen en el café cuando el precio está bajo y cuando sube culpan a los productores por no hacer nada… Cuando viene un ataque de roya dicen que los productores son los que no atendieron bien su café. Los cambios climáticos, los bajos precios, las plagas, todo ha sido culpa de los productores, según los gobiernos, pero dónde están las investigaciones, el último plan de cualquier gobierno.

El de este gobierno está muy bien escrito, están todos los temas, hasta el de comercialización, pero no apoyan proyectos como la Taza de la Excelencia, que no se pudo realizar el año pasado por falta de financiamiento… Ese plan está bien escrito, lo que no tiene son los fondos. Los otros países de Centroamérica por lo menos reaccionaron y declararon estado de emergencia y me imagino que deben de ir más adelantados en la solución del problema.

Hasta ahora, cuando termine esta cosecha, vamos a ver qué tan profundo es el problema.

Henry Hüeck, graduado como economista en la Universidad de Tulane, en New Orleans, es cafetalero desde 1995, cuando regresó del exilio en EE.UU.

Hüeck administra cuatro fincas cafetaleras: San Martín, en Peñas Blancas; La Virgen, en La Dalia; Las Marías, en Dipilto, y San Francisco, en Jinotega, las cuales son propiedad de las familias Hüeck-Figueroa y Poncón-Guier.

Es el organizador del Encuentro Cafetalero Internacional Ramacafé, que se ha realizado en once ocasiones en el país. Además, es miembro de la Junta Directiva de la Unión Nicaragüense de Responsabilidad Social Empresarial, Unirse.