Jorge Eduardo Arellano
  •   Sao Paulo, Brasil  |
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Los precios están por las nubes desde el inicio del boom del mercado inmobiliario brasileño en 2008. Algunos optimistas creen que hay espacio para un mayor crecimiento, mientras otros alertan sobre una burbuja a punto de explotar .

Para tener una idea: los bancos brasileños concedieron créditos inmobiliarios por US$960 millones al cambio actual en 2003. Diez años más tarde, otorgaron préstamos por US$47,400 millones de dólares, de acuerdo al Banco Central.

Eduardo Lima es de los optimistas. Director de NPI, una firma de venta de inmuebles, afirma en una entrevista con la AFP que “la demanda sigue siendo muy alta y por ende también el precio de las viviendas”.

Alexandre Lafer también es optimista. Creó en 2009 la constructora Vitacon, especializada en apartamentos pequeños en edificios con servicios de lavandería, gimnasios o cafés y hasta automóviles y bicicletas para compartir.

“Crecimos en torno al 40% anual. Ahora vemos una curva de estabilización”, comenta a la AFP.

“Seguiremos teniendo buenos años, quizás no tanto como los anteriores, pero con crecimiento de dos dígitos”, estima. Brasil experimentó en la última década una fuerte expansión económica. La demanda inmobiliaria “reprimida” por años se disparó de la mano de la caída de las altísimas tasas de interés.

“Es una burbuja inmobiliaria. Los precios ya están caros pero la gente sigue comprando porque teme que después estén más caros. Es una lógica de burbuja”, asegura a la AFP.

“En Brasil no hay una burbuja inmobiliaria”, asegura a la AFP Claudio Bernardes, presidente del sindicato de venta y arriendo de inmuebles de Sao Paulo.

Un 80% de los créditos hipotecarios en Brasil están en manos del banco estatal Caixa Federal y la mayoría son para compra de la primera vivienda, por lo que “nadie está especulando”, señala.

“Los brasileños están comprando y pagando”, insiste. Pero los expertos destacan que Brasil ha crecido de manera muy moderada en los últimos tres años: 2.3% en 2013, 1% en 2012 y 2.7% en 2011, tras el espectacular 7.5% de 2010.

“El crecimiento [del mercado inmobiliario] fue muy intenso y rápido y hay características de burbuja. El precio no se justifica”, señala Lima Neto.

“Esta situación, con estos precios, es insostenible”, coincide el economista Samy Dana, de la Fundación Getulio Vargas, especialista en el sector.