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Además del alto nivel de desempleo y subempleo, Nicaragua tiene al menos al 70 por ciento de los trabajadores en labores de poca productividad, que genera bajas remuneraciones, señala un estudio del Banco Centroamericano de Integración Económica, BCIE.

La investigación, elaborada a nivel regional por Juan Diego Trejos Solórzano, del Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas de la Universidad de Costa Rica, señala que los datos son similares para Nicaragua, Guatemala, El Salvador y Honduras, países que presentan una mano de obra poco calificada, con bajas opciones de mejorar salarialmente.

La excepción, según el estudio, son Costa Rica y Panamá, que tienen un mayor nivel de mano de obra calificada y bajas tasas de desempleo y subempleo.

En Guatemala y Honduras un 70 por ciento de los trabajadores han completado como máximo la primaria, mientras en Nicaragua la tasa es del 65 por ciento.

Para el año 2015 se espera que exista en la región un 27 por ciento de la fuerza de trabajo con un nivel de secundaria completa o más, según las proyecciones de la investigación.

Trejos indicó que hay una mejora a nivel regional, ya que se ha venido reduciendo la cantidad de trabajadores que tienen un nivel de primaria incompleta, pero que aún es insuficiente para modificar el perfil de la fuerza laboral en el mediano plazo.

Una paradoja que se encontró en la investigación es que aunque mejore el nivel de educación de la fuerza laboral, no garantiza que se encuentre empleo con facilidad, pese a que esto mejora si se llega al nivel universitario.

Añadió que el sector agrícola tradicional genera el treinta por ciento del empleo y que en total existe un setenta por ciento de empleados con baja productividad para Nicaragua, Honduras y Guatemala.

Explicó que en la agricultura, además de que está basada en baja productividad, existe un autoempleo de baja calidad, situación que limita las remuneraciones.

Como ejemplos comparó a Costa Rica y Nicaragua, países que difieren uno a tres en materia salarial, obviamente colocando al primero en mejor posición.

Otra diferencia entre ambos países es que Costa Rica tiene a dos tercios de los trabajadores asegurados, mientras en Nicaragua solo el veinte por ciento goza de este beneficio.

Mujeres y jóvenes menos favorecidos
Las mujeres y los jóvenes representan los dos grupos con más problemas para encontrar empleo, según Trejos, sobre todo en los países del norte de Centroamérica.

El estudio señala que entre el cuarenta y el cincuenta por ciento de los desempleados son jóvenes, quienes a su vez ocupan un tercio de los trabajadores activos.

El autor del estudio hizo ver que el alto nivel de desempleo de los jóvenes en la región se convierte en caldo de cultivo para la descomposición social.

Dijo que en los últimos cinco años la fuerza de trabajo ha aumentado poco, incrementándose el número de personas de cincuenta años o más en el sector laboral, lo que significa que existe un envejecimiento de los trabajadores o una deficiencia en los sistemas de seguridad social, que los obliga a buscar trabajo para subsistir.

En el caso de las mujeres, dijo que éstas participan menos que los hombres del mercado laboral, excepto en El Salvador, donde el número de trabajadoras ha subido considerablemente.

Añadió que las mujeres representan un tercio de la fuerza de trabajo, pero en el último quinquenio la mitad de quienes han entrado a la fuerza laboral son del sexo femenino.

Sector privado genera poco empleo
El estudio del BCIE señala que en Nicaragua el sector privado emplea a uno de cada cuatro trabajadores, algo que considera insuficiente para reducir la tasa de desocupación, similar a lo que ocurre en Honduras, haciendo que se incremente el desempleo.

Señaló además que el poco peso del sector privado y público en la generación de empleo provoca el protagonismo de los micronegocios, que es el sector que en realidad está generando el mayor nivel de empleo, porque tal situación obliga a la gente a autoemplearse.