Jorge Eduardo Arellano
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Los precios del petróleo cayeron el miércoles en los mercados europeos y neoyorquino, perdiendo las ganancias de la víspera tras el anuncio de un alza de las reservas de productos petroleros, en un ambiente de apatía económica reforzado por malos indicadores estadounidenses.

En el New York Mercantile Exchange (Nymex), el barril de West Texas Intermediate (designación del “light sweet crude” negociado en EU) para entrega en diciembre terminó en 65,30 dólares, en baja de 5,23 dólares en relación al cierre del martes.

Los precios del petróleo registraron un movimiento muy volátil, luego de una caída de cuatro dólares el lunes y un salto de cerca de siete dólares el martes. En Londres, el Brent del mar del Norte, con igual vencimiento, perdió 4,57 dólares, cerrando en 61,87 dólares en el InterContinental Exchange.

“El petróleo perdió una parte de sus ganancias del martes, luego de que los datos del departamento de Energía estadounidense mostraran un nuevo aumento de los stocks de productos petroleros y una reducción de la demanda”, explicó Andy Lipow, de Lipow Oil Asssociates.

Los precios del petróleo, ya bajo presión en horas de la mañana, acentuaron su baja tras el informe semanal del Departamento estadounidense de Energía (DoE).

Contrariamente a los pronósticos de los analistas, las reservas de combustible aumentaron en 1,1 millón de barriles. Por otro lado, las reservas de destilados aumentaron 1,2 millones de barriles, hasta 127,8 millones de barriles, conforme a lo esperado.

No obstante, las reservas de crudo permanecieron sin cambios pese a que los analistas interrogados por la agencia Dow Jones Newswires habían calculado un alza de 1,2 millones de barriles.

“Las cifras de las reservas estadounidenses eran más bien neutras, ya que las reservas de crudo no han progresado como se esperaba, pero ahora vemos que la demanda se debilita considerablemente”, dijo Robert Montesfusco, corredor de Sucden.

Confirmando ese cuadro, los malos indicadores suministraron la prueba de que la economía estadounidense, primera consumidora mundial de crudo, sigue hundiéndose en la recesión.