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Agua embotellada, enlatados y granos básicos fueron los productos que Lilliam Meza, una pobladora del barrio Larreynaga, puso en la carretilla del supermercado. Al igual que muchos capitalinos, ella sigue acumulando víveres previendo una emergencia mayor como consecuencia de los movimientos telúricos.

En los supermercados se han tenido que redoblar esfuerzos para suplir las tiendas con los productos más demandados y de esa manera satisfacer a los clientes, declaró Eduardo García, gerente de Asuntos Corporativos de Walmart de México y Centroamérica.

Según García, en un primer momento tuvieron “atrasos” con algunos proveedores debido a que estos no estaban “trabajando normalmente” por la alerta que decretó el Gobierno a raíz del primer sismo de 6.2 en la escala abierta de Richter.

“Tuvimos problemas en algunas entregas con los proveedores de lámparas y baterías, pero ya hablamos con ellos”, comentó García a El Nuevo Diario.

Hace dos días el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada, Cosep, José Adán Aguerri, manifestó que en algunas empresas hubo hasta un 30% de ausencia laboral debido a la emergencia.

En la bodega Maxi Palí ubicada frente a las oficinas de Migración y Extranjería, la mayor demanda de la población es de agua embotellada. La demanda, solo en este supermercado, pasó de 20 a 100 galones diarios, comentó uno de los trabajadores.

La afluencia de personas en esta tienda también aumentó, de 2,000 a 2,500 clientes por día desde el viernes pasado.

“Nosotros tomamos las medidas que fueron orientadas por las autoridades, prepararnos con alimentación, agua, incluso con un botiquín para cualquier evento de gran envergadura, porque ya tenemos la experiencia del 72, y es duro”, precisó Enrique Cortés, habitante del barrio La Primavera.

Según García, hasta ayer no había desabastecimiento de ningún producto en los 82 puntos de venta entre supermercados La Unión, bodegas Maxi Palí y tiendas de descuento Palí.

“Estamos comprando leche, jugos, siguiendo las recomendaciones, ya estamos preparadas con agua y comida”, dijo Cony Lacayo, otra habitante del barrio Larreynaga que abastecía su hogar de productos.

Piden calma

El presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua, Caconic, Rosendo Mayorga, llamó a la población a mantener la calma, pues no existe ningún “desabastecimiento” de productos en el país.

“Desabastecimiento es cuando no hay productos en el país, los productos aquí están, no hay tal cosa”, comentó Mayorga.

Aunque no tienen reportes, Mayorga reconoce que las ventas han tenido un “incremento”.

En esta temporada el comercio espera ventas por US$60 millones, refirió el presidente de Caconic, mayores a los US$52 millones de 2013.

“Esperamos llegar a esa meta, el incremento normal del costo de vida, la inflación, son factores que pueden contribuir para que lleguemos a los US$60 millones, además que están llegando más turistas al país”, finalizó Mayorga.

Horario extendido

Desde el primer evento telúrico los pobladores están acudiendo a los centros de compras en busca de agua embotellada, enlatados y granos básicos, comentó Joaquín Sánchez, comerciante del mercado “Roberto Huembes”.

“Por la tarde y en ciertas horas es que la gente viene, especialmente buscando los alimentos como granos básicos, fórmulas infantiles (leche), aceite y candelas”, señaló Sánchez.

Cada año el mercado suele cerrar sus puertas al público el Jueves y Viernes Santo, sin embargo la intendencia todavía no ha emitido comunicación, declaró el comerciante.

RSE de empresas

En este contexto de solidaridad con los afectados, la cadena Walmart entregó al Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres, Sinapred, una donación equivalente a 3,500 libras de arroz y 2,500 libras de frijol, señaló García.

La coordinadora de Asuntos Corporativos de Walmart de México y Centroamérica, María Martha Rodríguez Gómez, confirmó que la donación fue por un monto de aproximadamente C$76,500.

 

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VIVIENDAS colapsaron debido a los fuertes sismos.

 

Según el último reporte del Gobierno, hay 2,378 viviendas afectadas como consecuencia del enjambre sísmico.