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En la hacienda Santa Rosa, en San Marcos, municipio de Carazo, acaba de pasar la cosecha de café 2013-2014, y en las ramas de los árboles apenas se ven los chotes que se convertirán en flores y después en granos, para la próxima temporada del rojito.

La cosecha 2013-2014 fue regular, afirma Guillermo Quiñones, asesor técnico de esa hacienda.

Esa finca, de más de 200 manzanas, tiene más de 100 manzanas con la variedad de café catimore, con lo cual ha logrado contrarrestar la plaga de la roya que ha afectado fuertemente la caficultura de todo el país.

El catimore es una variedad que surgió del cruce de las variedades caturra y el híbrido de Timor, este último probablemente provenga de alguna variedad encontrada en la isla de Timor, una excolonia portuguesa en el sudeste asiático. Esa variedad tiene muchos caficultores a su favor, pero también muchos en contra.

Crisis

En Carazo, la caficultura pasa por una situación muy crítica, según Aldo Rappaccioli, representante de los cafetaleros de todo el Pacífico sur.

Desde que apareció la roya en Nicaragua a finales de 1977, el sector no ha levantado cabeza, aseguró Rappaccioli, al punto que en la actualidad solo se cuentan 6,600 manzanas de ese cultivo.

“Muchos cafetaleros no se pudieron recuperar. Perdieron sus fincas, y los que hemos decidido seguir trabajando, pasamos tiempos duros y oscuros… Estamos cortos de financiamiento, los bajos precios del café y las políticas que se han ofrecido no han llegado en el momento”, analizó el caficultor caraceño.

Haciendas como Santa Rosa han estado renovando sus cafetales en un promedio de 10 manzanas anualmente, sin embargo, los pequeños productores no pueden invertir.

Esa hacienda aún tiene otras variedades de café susceptibles a la roya, pero tienen que someterse a un manejo adecuado, dijo Quiñones, sin embargo lamentó que los productos químicos tengan un costo muy elevado. Un litro de “Alto” cuesta 55 dólares y solo cubre aproximadamente tres manzanas, explicó el asesor técnico.

Problemas climáticos

Roberto Velásquez, técnico de la finca Santa Rosa, agregó que la temporada anterior también se vio afectada por las lluvias de finales de 2013 e inicios de 2014, que afectaron la cosecha.

Por su parte, Quiñones afirmó que debido al despale que ha habido en el departamento, a partir del programa contra la roya que se emprendió en los años ochenta, han aumentado las temperaturas en el lugar.

 

55 DóLARES es el costo de un litro de fungicida que solo cubre aproximadamente tres manzanas.

 

"Lo que estamos haciendo es sembrar más sombras para contrarrestar el efecto de la temperatura e irnos preparando por lo del cambio climático".

GUILLERMO QUIÑONES, ASESOR CAFETALERO