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Nicaragua pierde anualmente un promedio de C$1,200 millones por la informalidad en la que operan unas 500,000 micros, pequeñas y medianas empresas en el país, según información del sector.

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Si cada una de estas empresas se formalizara y enterara una cuota fija de C$200 al fisco, anualmente sumaría en promedio C$2,400, lo que representaría un ingreso de C$1,200 millones, precisó el presidente honorario del Consejo Nicaragüense de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa, Conimipyme, Gilberto Alcócer.

La base imponible para aplicar la tarifa del impuesto de cuota fija, se calcula según los ingresos brutos percibidos por ventas mensuales del pequeño contribuyente, señala la Ley de Concertación Tributaria.

La informalidad se concentra en empresas más pequeñas, señala un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En su informe titulado “Cómo América Latina puede escapar del menor crecimiento mundial”, el BID apunta que la informalidad puede tener costos sociales.

“El país deja de percibir impuestos. La pobreza no se reduce a la velocidad que quisiéramos que se redujera, (las empresas) no tienen capacidad para generar empleo. Aunque generan un empleo familiar no es de calidad, no les permite para desarrollarse, (y) eso genera un ciclo vicioso de pobreza”, dijo Alcócer.

Distribución de pymes

Los indicadores del BID registran que el 40% de las pymes de la región se ven afectadas por la baja productividad.

El 51% de las mipymes en Nicaragua están involucradas con actividades de comercio; el 17% se encuentra vinculada a la industria manufacturera; 8% hace labores de servicios comunitarios; el 6% en hotelería y el 15% en otras actividades, precisa un estudio del Instituto de Investigación y Desarrollo, Nitlapán.

“Hay unas (empresas) que nacen y otras que desaparecen (…) Les hace falta esa formación empresarial”, manifestó Alcócer.

La mayoría de gente trabaja por cuenta propia. El empleo familiar no remunerado, el asalariado permanente y el asalariado temporal son otras formas de empleo, afirma el estudio de Nitlapán.

Alfonso Valerio, presidente de Conimipyme, explicó que en Nicaragua 180,000 empresas pymes operan formalmente; sin embargo, insiste con sus agremiados “que el mejor negocio es estar registrado”.

“Al hacerlo, directamente pueden aperturar mejores mercados, el país lógicamente logra que estas pymes mejoren su condición, mejores ingresos y mejoren el empleo. Eso contribuirá con la seguridad social, entre otras cosas”, mencionó Valerio.

La informalidad

Guatemala, Nicaragua y Honduras tienen los mayores niveles de empleo informal en Centroamérica, según datos de la Organización Internacional del Trabajo, OIT.

En el caso nuestro, la informalidad alcanza un 75%, conformada por 1.3 millones de personas que trabajan de esta forma.

“Formalidad y productividad son dos elementos que tienen que estar en agenda, con educación de todos los nicaragüenses”, precisó el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada, Cosep, José Adán Aguerri.

El 56% de los empleados en América Latina y el Caribe trabajan de manera informal, uno de los rasgos distintivos en esta región, según datos del BID.

El desempleo

En Nicaragua existen 4.2 millones de personas en edad de trabajar. En tanto, la población económicamente activa es de 3.2 millones de personas.

Solamente 698,226 personas están afiliadas formalmente en el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, INSS, de acuerdo a informes del Banco Central de Nicaragua.

“Hay unas (empresas) que nacen y otras que desaparecen (…) Les hace falta esa formación empresarial”.

Gilberto Alcócer,

Presidente honorario de Conimipyme