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Álvaro Reyes Portocarrero, directivo de la Alianza Nacional de Cafetaleros de Nicaragua, ANCN, que aglutina a más de cinco mil productores en el país, es pesimista respecto al trabajo que la Ley 853 han encomendado a la Comisión Nacional para la Transformación y Desarrollo de la Caficultura, Conatradec.

A estas alturas, con el tercer año de afectación de la roya, “deberíamos de tener unas 240 millones de plantas para ser sembradas este año y poder renovar una tercera parte de los 180 mil manzanas de café, la verdad que no tenemos nada”, lamentó.

El caficultor matagalpino ve a una Conatradec sin capacidad de conocimiento y económica para abordar la problemática que atraviesa el sector productivo. Señaló que ahí hay solo un productor del que tampoco se sabe si va a asumir o no su asiento en tal instancia.

PENSAR como caficultor

“Nos sorprende que haya un exministro de Gobierno que fue defenestrado hace unas pocas semanas, y ahora, aparece como miembro de la comisión, representando a las cooperativas de este país… No entiendo ¿cómo gente que no es cafetalera va a manejar el dinero de los cafetaleros en beneficio de la caficultura de este país?”, se preguntó.

Desmarcándose del rol que vaya a jugar Conatradec, Reyes Portocarrero afirmó que a los caficultores solo les queda luchar por su unidad, “que es lo único que va a poder incidir en cambiar las cosas para mejorar la caficultura. Y no estamos planteando aquí una lucha en contra del Gobierno, estamos planteando que debemos convencer al Gobierno a que piense como caficultor”, señaló.

Para Portocarrero, el panorama de problemas sociales en los departamentos productivos del grano de exportación, derivado del desbanque económico causado por la roya, ya no es un anuncio: “Ya hay fincas que están cerradas, los trabajadores están sufriendo porque no hay mucho trabajo”.

Añadió que conoce casas comerciales que andan quitando fincas ante la incapacidad de pago en que han caído pequeños y medianos productores, y que posiblemente hagan lo mismo instituciones financieras. “No vemos una mano que quiera apoyarnos. No estamos pidiendo plata ni regalos, simplemente pidiendo plazos y facilidades para asumir nosotros las responsabilidades”, sostuvo.