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La falta de crédito y materia prima son los principales problemas que agobian a los propietarios de los talleres artesanales de pewter, que no es más que una combinación de un trozo de madera con el plateado del material, cuyas piezas han tenido buena aceptación entre los visitantes foráneos y nacionales.

Desde la ventana de los buses o vehículos particulares puede observarse el brillo de estas piezas, que obliga a los conductores a hacer un alto para adquirir una de estas obras en cualquiera de los módulos, que se ubican a la altura del kilómetro 21 de la carretera Masaya-Managua, donde podrán encontrar desde lo más simple hasta lo más sofisticado.

Doña Nidia Machado y su esposo, Enrique Castellón, son los propietarios de la fábrica El Volcán, y ella afirmó que iniciaron en este negocio hace diez años, fueron los pioneros, pero siempre se han enfrentado al problema de obtener un crédito, así como la dificultad de conseguir materia prima.

La empresaria afirmó que hace ocho años empezaron a trabajar con la microempresa, porque el negocio requiere de una inversión fuerte; los costos andan entre los C$1,500 y C$2,000, como mínimo, cada día.

"La Cooperación Austríaca nos ofreció un préstamo con el 1% de interés mensual, pagábamos y trabajamos con ellos cuatro años, y eso nos ayudó a levantarnos, porque un préstamo así es un préstamo funcional considerable para uno", expresó la artesana.

Luego, el financiamiento se retiró y quedaron en el aire. La Cooperación Austríaca, a través de la Corporación Intermunicipal para el Desarrollo Económico Local del Departamento de Masaya, Cidel, otorgaba préstamos con el 4% de interés; entonces Machado optó por no seguir, porque consideraba que no le convenía; por esa razón no trabaja con el banco, porque no resulta.

"A mí me gusta darle vuelta al dinero, aunque sean poquitas las ganancias, pero yo vendo volumen. El volumen me hace ver las ganancias”, dijo Machado.

Aceite quemado

Asimismo, la empresaria comentó que otro de los problemas que enfrentan es obtener aceite quemado, cuya venta está prohibida, pero es necesario para encender el horno y fundir el aluminio. Sin embargo, se las ingenian para conseguirlo.

Además, les resulta difícil comprar una pasta que da brillo a la pieza, porque esta es comprada en Honduras o México y a la hora que está en aduana el impuesto es mayor que el costo de la pasta.

Apertura de créditos

Aracelly Aguirre, promotora de la Cooperación Austríaca a través de la Corporación Intermunicipal para el Desarrollo Económico Local del Departamento de Masaya y sus nueve municipios, Cidel, expresó que el programa donde se incluyeron a los fabricantes de pewter inició en el 2006, pero que al año siguiente comenzaron a entregar los créditos con el 1% de interés.

"No solamente los artesanos de pewter se beneficiaron, sino alrededor de 600 micro, pequeños y medianos empresarios del departamento. Y ahora que ha dado apertura una cooperativa de ahorro y crédito, podrán optar a préstamos con el 12% de interés anual", expresó la promotora.

Agregó que para ser beneficiarios de créditos y ser socio de la cooperativa, tienen que ser socios de Cidel y para ser socios de Cidel deben estar al día con sus impuestos municipales, porque las alcaldías son socias de Cidel, porque aportan al fortalecimiento de las mipymes.

"Se hace un análisis financiero y se evalúa el tiempo, pero el máximo de tiempo que tiene la cooperativa son dos años y está en dependencia del monto y capacidad de pago que se define", comentó Aguirre.

Generadores de empleos

Estos talleres artesanales de pewter son generadores de empleos y llegan a contratar de 5 a 8 personas, entre familiares y particulares, quienes llevan el sustento a sus viviendas.

La vocera de la Alcaldía de Nindirí manifestó que solo dos fábricas de pewter existen en el municipio y que están registradas como talleres artesanales.

Variedad

Machado explicó que elaboran todo tipo de artesanía: religiosa, bandejas, retratos, y lo más fuerte son los recordatorios para todo tipo de ocasiones, como bodas, comuniones, bautizos o misas de difunto; y elaboran diseños al gusto del cliente.

“Los principales compradores de recuerdos son los nicaragüenses, pero a los visitantes extranjeros les llama la atención los centro de mesas, bandejas, retratos y candelabros", aseguró Machado.

Como todo negocio, existen temporadas altas y bajas. Para Machado la temporada buena es Semana Santa y aproximándose noviembre y diciembre. Sin embargo, con los recordatorios pasan trabajando todo el año. En cambio, la temporada mala son los meses de agosto, septiembre y octubre.

"Hay temporadas buenas y malas, hace tres meses estuvo mal, se vendía C$500 a C$1,000. Mientras que en las temporadas bondadosas se vende de C$3,000 a C$4,000 diarios", manifestó Machado.

 

"A mí me gusta darle vuelta al dinero, aunque sean poquita las ganancias, pero yo vendo volumen. El volumen me hace ver las ganancias".

Nidia Machado,

propietaria de El Volcán.

 

12

Por ciento anual será el interés que cobrará una cooperativa que otorgará préstamos.

 

Firma de convenio para tercera etapa

Continuidad• Doña Catalina Mena, copropietaria de Pewter 21, manifestó que todos los productos se venden, pero hay productos que tienen mayor demanda, como son los boqueritos de cinco, la concha, bandejas, hoja grande, el león, la de tabaco y centros de mesas.

Los centros de mesas tienen mucha demanda y su precio varía de acuerdo al tamaño; oscila entre los C$550 y C$850.

"Aún no exportamos, porque son muchos los requisitos que hay que cumplir. Considero que sería bueno, pese a que cuando creemos que las ventas serán buenas no es así y en este negocio se gana, pero también se pierde", indicó Mena