•   Lisboa, Portugal  |
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  • AFP

Portugal se convirtió oficialmente el sábado en el segundo país bajo asistencia financiera de la Eurozona, después de Irlanda, en salir del plan de rescate y recuperar su autonomía financiera.

El gobierno eludió cualquier triunfalismo: “No es momento para la euforia” aseguró su portavoz Luis Marques Guedes. “Hay que mantener el rigor para evitar volver a caer” en los errores del pasado, sentenció.

La salida de los inspectores de la troika de acreedores (UE-FMI-BCE), llamados los “men in black”, no supondrá desde luego el final de la austeridad.

“Hemos recuperado la confianza de los inversores, pero el camino por recorrer aún es largo. La disciplina presupuestaria sigue”, advirtió el primer ministro Pedro Passos Coelho.

Igual que Irlanda, Portugal sale del plan de rescate prescindiendo de una línea de crédito de precaución, al amparo de la caída de los tipos de interés de la deuda y de las confortables reservas del país.

Golpeado por la crisis de la deuda, Portugal se vio en 2011 incapaz de financiarse en los mercados de renta fija, que le exigían intereses prohibitivos.

Después de Grecia e Irlanda, se convirtió así en el tercer país de la Eurozona en tener que pedir un plan de rescate a la troika formada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.