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Algo atípico ocurre en este valle del subtrópico húmedo de Nueva Segovia. Los productores aún no han sembrado; esperan el establecimiento normal del invierno. En épocas anteriores, ya la semilla del maíz, por ejemplo, se había convertido para estas fechas en una planta. Apenas el miércoles último cayó una lluvia aceptable en los llanos de Teotecacinte, que para los “granobasiqueros” de la zona es el “pañuelazo”, aunque tardío, para iniciar el romploneo o arado de las tierras.

Para Abrahán Galeano Ramos, agrónomo muy conocedor de la actividad agropecuaria en el valle, otrora granero nacional, la gente se ha tomado en serio “las noticias sobre el fenómeno de El Niño. La gente está temerosa para iniciar la actividad, pero apenas llueva la gente va a sembrar, recordemos que somos muy comelones de tortillas”, expresó.

David Andara, productor y comerciante de semillas mejoradas, también ha observado poca actividad agrícola relacionada con la siembra de primera. “Se ve que los productores están un poco pasivos. Anduve también por la zona de Jícaro y miré muy escasa la preparación de tierras, solo están quemadas (por los últimos incendios provocados)”, señaló.

Ni los “jocoteros” cayeron

Por su parte, Eddy Gutiérrez Zavala, de la Central de Cooperativas Campesinos Activos de Jalapa, CAAJ, dijo que los agremiados están listos para iniciar la preparación de las labranzas, apenas lleguen las primeras lluvias, y a la espera de un financiamiento. Los arroceros de este valle también están a la espera de las lluvias para tirar la semilla.

Galeano Ramos dijo que la semilla para doscientas manzanas llegará este fin de semana a la finca para la que labora, “algo que en años anteriores también ya teníamos en el municipio, así como los fertilizantes”. Subrayó que esta temporada climática para Jalapa ha sido rara, pues por lo común las lluvias han iniciado, incluso, en el mes de abril. Esta vez en Nueva Segovia no cayeron los aguaceros que el campesinado llama “jocoteros”.

Arrastran pérdida

Otros factores que influyen en los ánimos de los productores de Jalapa, según Gutiérrez Zavala, son los malos precios con que comercializaron la cosecha del año pasado, las pérdidas económicas en el cultivo del frijol rojo y negro ocasionadas por el exceso de lluvias en el momento en que los plantíos necesitaban sol. También sospechan de una afectación por enfermedad bacteriológica que atacó los sembradíos.

"De más de doscientas manzanas que cultivaron de frijol rojo los agremiados, apenas se acopiaron trescientos quintales, cuando otros años han sido dos mil quintales. Igual con el negro, de cincuenta manzanas se cosecharon cien quintales”, detalló.

“Subsidiamos la seguridad alimentaria”

Agregó que como siempre es el productor el único que asume todos los riesgos en la producción, que es como un subsidio a la seguridad alimentaria del país. “Quienes perdieron tuvieron que honrar el pago de sus créditos con la venta de maíz, porque de lo contrario el crédito para los próximos ciclos se pondría en riesgo”, añadió.

Tanto Andara como Galeano Ramos recordaron la añorada idea que el sector productivo de Jalapa ha venido proponiendo, como es la instalación de una fábrica de cereales para darle valor agregado al maíz tanto del propio valle como de los municipios vecinos de Jícaro y Quilalí. Anotaron que es poca la infraestructura existente para la retención y manejo de poscosecha.

 

3

mil manzanas de frijol se cultivan en Jalapa.

 

4

mil manzanas de maíz se siembran en este municipio.

 

3

mil manzanas de arroz es el área de siembra.