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Nueva Guinea, que desde su colonización ha sido una zona ganadera y agropecuaria altamente productiva, sufre actualmente los efectos de su crecimiento explosivo, sobre todo en su capital natural y social.

Según el productor y ganadero local Denis Aguilar, hay muchas desventajas en los cultivos, tanto de granos básicos como de otros. “Aquí ya no tenemos suelos, se nos están reduciendo los mantos acuíferos, las aguas, ya no tenemos montañas”, lamenta.

Y pasa luego a detallar la problemática: “El poder de la Guinea es el bosque (…). A 30 kilómetros no encontrarás un área compactada de bosque. Hablar de montañas aquí es hablar de otras zonas, puede ser la barra del Colorado o más lejos”.

Ante esto, insiste en que “hay que buscar nuevas alternativas para que las familias no se vayan introduciendo más allá de las reservas”; porque, según dice, los pobladores están llegando a las orillas del mar.

El municipio, ubicado a unos 280 kilómetros de la capital, en la década de los sesenta fue bautizado como el granero de Centroamérica, según relata Álvaro Ruiz.

Este hombre, presidente de una cooperativa de productores, recordó que años atrás de una manzana de tierra se sacaban hasta 30 quintales de frijoles. La tierra estaba fértil, expresa, no se necesitaba de químicos para la producción.

Hoy, en contraste, los megasilos ubicados en Los Ángeles y Jerusalén están deteriorados por falta de uso. Anteriormente, cuando la producción era abundante, estos servían para el acopio.

Baja producción

La realidad ha cambiado en Nueva Guinea, cuya población de 130 mil habitantes es mayoritariamente rural (70%). Aquí quienes se dedican al cultivo del frijol pueden alcanzar entre 12 y 15 quintales por manzana. Y eso con agroquímicos; si no se utiliza el abono, apenas se obtiene de 4 a 5 quintales.

Este problema se ha venido dando porque el ecosistema está deteriorado, debido a la quema, la tala y los químicos que se utilizan.

Nuevos cultivos

Hay cultivos no tradicionales como las raíces y tubérculos, la piña y otros que, aunque generan divisas al productor, contribuyen a la degradación del suelo porque necesitan químicos para evitar las plagas.

Datos oficiales de cooperativas indican que se cultivaron 10,000 manzanas de frijol rojo y 7,000 manzanas del negro. Este último se ha exportado en años recientes a Venezuela; pero actualmente los productores afirman que hay problemas para venderlo en ese mercado. Esta sería una de las razones de que el precio del frijol rojo aumente, mientras que el frijol negro está embodegado en espera de un mejor precio en los próximos días. Aunque la cultura nacional es consumir frijol rojo y no negro.

Semilla criolla

De cara al cambio climático, Ruiz añadió que como cooperativa cuentan con un plan, que consiste en sistema de riego por goteo, capacitaciones con productores, la siembra agroforestal, monitoreo en todo el municipio de lo que está haciendo el productor, además de controlar la producción para evitar pérdidas en los diferentes cultivos.

Yamileth Méndez, presidenta de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos, UNAG, manifestó por su parte que, debido al cambio climático, han estado principalmente recomendando a los productores no sembrar ahorita. Utilizarán semillas criollas y mejoradas, tolerantes a la sequía, y además diversificarán sus parcelas con cítricos y otros cultivos. Aconsejan también que los productores siembren en cuatro ciclos, para que no haya escasez y buscar cómo ir mejorando la producción.

 

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kilómetros a la redonda del pueblo ya no se encuentra un área compacta de bosque.