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  • EFE

La decisión del Gobierno venezolano de depreciar un 500% la tasa de cambio del bolívar frente al dólar en la venta de billetes aéreos parece marcar un camino de devaluaciones parciales hacia una tasa única más real que el sobrevaluado cambio oficial de 6.3 que está atenazando las cuentas públicas.

Si hay un sector en el que los dólares baratos han hecho estragos en Venezuela ese es el de los viajes al exterior. Hoy en el país suramericano es prácticamente imposible conseguir un vuelo sin pagar una suma elevadísima de dinero y eso en el caso de que se encuentren pasajes.

Los dólares baratos para viajes —uno de los supuestos previstos para que los venezolanos puedan obtener divisas— hicieron que la banca reventara a finales del año pasado, cuando salir al exterior dejaba pingües beneficios en forma de dólares a 6.3 bolívares que después eran revendidos en Venezuela de manera ilegal con márgenes de beneficio de más del 1,000%.

Como resultado de ello, la demanda de vuelos se disparó, la picaresca hizo de “raspar” tarjetas de crédito (salir al exterior para conseguir dólares) un oficio más oneroso que un año de trabajo, y las inconsistencias del sistema de control de cambios que existe en Venezuela desde 2003 quedaron al descubierto.

Deudas con aerolíneas

Según las aerolíneas, el Gobierno no ha liquidado US$4,000 millones de 2013 y 2014.

El Ejecutivo anunció esta semana que, tras trasladar de 6.3 a 10 bolívares la tasa de cambio a principios de año, trabaja “para llevar los pasajes aéreos a un precio real. Todo esto antes de ser pasados a (el sistema) Sicad II”, indicó el ministro de Transporte Acuático y Aéreo, Hebert García Plaza.

En Venezuela existe un sistema de control de cambios que deja en manos del Gobierno el monopolio de divisas, que adjudica a tres precios distintos dependiendo de su objeto.

El más barato, a 6.3, está destinado a importaciones de productos prioritarios (alimentos, medicinas, sectores productivos) y el más caro (Sicad II) fluctúa en torno a 50, en este caso en un mercado donde la tasa se mueve de manera controlada, pero con participación de actores públicos y privados.

 

6.3

bolívares por dólar es el cambio autorizado más bajo para importaciones de productos prioritarios.