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Los legisladores anunciaron la aprobación de la reforma a la ley creadora del Banco Produzcamos, que según los diputados busca fortalecer al banco con depósitos del público a fin de obtener más recursos para fomentar la producción. Paralelamente el Gobierno lanzó una jornada de trabajo entre sector público y privado para la definición de los planes de producción. Pareciera que se busca de una manera integral inyectarle dinamismo al sector productivo.

Sin embargo, el acceso al crédito y los niveles de inversión privada son el principal cuello de botella, si partimos de que el 95% de la base del tejido productivo empresarial nicaragüense son pequeñas y medianas empresas con limitada capacidad para ser sujetos bancables.

A pesar de que la banca comercial privada desde hace años desarrolla productos financieros “amigables” para el sector de las pequeñas y medianas empresas (pymes), y que la actividad de microfinanzas avanza mucho, hoy por hoy, cuando se le pregunta a un productor o empresario cuál es su principal obstáculo, la respuesta sigue siendo la misma: financiamiento.

Todo cambio es una oportunidad para crecer. ¿Vamos a cambiar solo un instrumento como es el banco o vamos a cambiar el objetivo de la estrategia de facilitación del crédito? ¿Debemos seguir financiando solo producción o comenzar a financiar una producción exportable?

La reforma aprobada debería incluir que el Banco Produzcamos establezca nuevos productos financieros dirigidos a la producción exportable que, además de cumplir con el objetivo tradicional del crédito, también cumpla una función social y contribuya al crecimiento de las exportaciones y cohesión social en el país.

La actividad exportadora es muy reconocida por todos como el motor del crecimiento económico y es hora de implementar instrumentos que faciliten la inversión privada, donde las pymes exportadoras sean los principales usuarios, son los exportadores quienes necesitan capital para invertir y crecer.

El sistema financiero nacional está llamado a innovar. Urge desarrollar en el país instrumentos que financien el potencial productivo exportador y las ganas de crecer de las pymes en general.

Existen mecanismos exitosos de créditos alternativos o de inversión social que reconocen elementos "intangibles" de las pymes que disminuyen el riesgo de la operación crediticia, tales como el cumplimiento de buenas prácticas productivas, su articulación dentro de la cadena de valor (contratos o acuerdos), su propia capacidad de gestión empresarial certificada, la asistencia técnica recibida por organizaciones privadas certificadas, versus las garantías o activos que tradicionalmente exige el sistema financiero nacional.

Hace unos años se aprobó la ley de sociedad de garantía recíproca, y parece oportuno que este banco, que hoy se abre a tener participación de inversión privada, utilice esta herramienta que facilitará el acceso de pymes o productores al sistema financiero nacional, que ven limitado su crecimiento por la falta de garantías.

El Banco Produzcamos debe ser un instrumento catalizador del crecimiento productivo exportador, un instrumento de inclusión de pymes, de mujeres, de emprendedores en las cadenas de valor y en los mercados, un verdadero instrumento de fomento productivo al exportador; está llamado a encontrar un nuevo nicho de mercado mediante creación de nuevos productos financieros.