Máximo Rugama
  •   Estelí, Nicaragua  |
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Mientras en Managua concluyeron las reuniones del Sistema Nacional de Producción, Consumo y Comercio, entre el Gobierno y los sectores ligados a la producción, para buscar alternativas y paliar los efectos de la sequía, entre los agricultores estelianos cunde la preocupación y ya dan por un hecho la pérdida del ciclo de siembra de primera de granos básicos y hortalizas.

Según los dirigentes de la Unión Nacional de Agricultores, UNAG, en “El Diamante de Las Segovias”, si se hiciera el milagro de que lloviera en lo que falta de junio, es probable que se siembre quizá en un 50% las áreas estimadas entre 36 y 42 mil manzanas de terrenos en la primera.

Los dirigentes de la UNAG señalaron que al respecto realizan un censo para determinar la cantidad de animales adultos y terneros que han muerto.

Otros hasta se refirieron a medidas paliativas extremas. “De lo perdido, un consuelo es que ya es momento de que se debe gestionar acciones para la reparación de caminos de forma manual y que se implementen los programas de alimentación por trabajo en varias comunidades, ya que se está sintiendo la falta de comida”, dijo de forma tajante Juan Ramón García, de la zona seca de Condega.

El presidente de la UNAG en el departamento de Estelí, Justo Pastor Mendoza, dijo que el ganado está poniéndose estresado por el calor y ya no quiere el pasto en fardos, porque con las brisas caídas en algunas semanas, la hierba brotó y las reses comenzaron a alimentarse de esta.

Pasto más caro

Estimados preliminares indican que unas 2,500 manzanas de terrenos que los productores habían sembrado de granos básicos están por perderse por la falta de lluvia. Los fardos de pasto seco que en realidad no son muy nutritivos y que por lo tanto se deben mezclar con melaza y otros componentes para que el ganado se entretenga, ya se están encareciendo, señaló. De 15 córdobas en que se compraba el fardo, ahora cuesta hasta tres veces más ese precio.

“Ya la UNAG ha orientado que los productores hagan micropresas en lugares adecuados, para retener la poca agua de lluvia que caiga, para asegurarla para el ganado”, dijo Mendoza.

Detalló que irónicamente en lugares que han sido tradicionalmente secos como San Juan de Limay, San Nicolás y parte colindante con el municipio San José de Achuapa, hubo fuertes chubascos hace una semana pero luego se suspendieron las precipitaciones, por lo que las plantitas de maíz y frijol no tienen perspectiva de que se desarrollen y den fruto.

Mendoza señaló que ya los efectos de la hambruna se comienzan a sentir en el campo y que la producción de leche ha bajado. Muchos pequeños productores prefieren que la poca leche se la mamen los terneros, para evitar su muerte, aunque ya han ocurrido varias.

El mediano productor agropecuario de Estelí, José Martínez, indicó que ya en la parte norte se han conocido muertes de terneros por la gran ola de calor.

También detalló que su ganado, debido a la falta de alimento, se ha comenzado a enflaquecer.

“Antes de que se me mueran o se me enfermen las reses, voy a venderlas, ya que tengo pensado quedarme solo con lo indispensable”, acotó.

Alcaldesa pide calma

Por su parte la vicealcaldesa esteliana, profesora Melania Peralta, llamó a los productores a la calma y serenidad y a no perder la esperanza de que llueva. Recordó que en el departamento ya hay iniciativas de crianza de cabros y que algunas familias se están alimentando con leche de este herbívoro.