Manuel Bejarano
  •   Managua, Nicaragua  |
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Este país, que recientemente fue sede la semana pasada de la VII Conferencia de Microfinanzas de Centroamérica y el Caribe, cuenta con una cartera de clientes de más de 522,500 personas, de más de 1.2 millones que totaliza toda la región.

180614 microfinanzas

Asimismo, tiene la cartera de créditos más grande de toda Centroamérica y el Caribe, la cual asciende a más de US$609 millones, de un total de US$1,558 millones.

Guillermo Rondón, presidente de la Red Dominicana de Microfinanzas, Redomif, explicó que una relativamente estable situación macroeconómica en el país y políticas, como una normativa de compras gubernamentales que favorece el acceso de las pequeñas y medianas empresas, pymes, han hecho posible el desarrollo de las microfinanzas.

Además, Rondón afirmó que República Dominicana es un país en el que prevalece una informalidad en los negocios muy alta, por lo que las microfinanzas han tenido muchas oportunidades.

Diversificado

Iván Gutiérrez, director ejecutivo de la Red Centroamericana y del Caribe, Redcamif, destacó que ese país tiene mucha importancia para las microfinanzas del resto de la región.

Gutiérrez señaló que en la Red Dominicana de Microfinanzas, Redomif, participan una diversidad de instituciones que ofrecen microcréditos, entre ellas cuatro bancos, cinco financieras y once organizaciones no gubernamentales y cooperativas.

"Esta es una economía basada fundamentalmente en el turismo, comercio, servicios; pero también tiene un componente importante de producción agrícola, como caña y tabaco, y su riqueza pesquera... Y por supuesto tiene pequeñas empresas, de modo que las microfinanzas se han desarrollado de una forma importante”, explicó Gutiérrez.

En un principio, las microfinanzas se enfocaron en el casco urbano del país, explicó Rondón; pero en los últimos años han dado un giro en función del desarrollo económico, dirigiendo más sus esfuerzos a las áreas rurales.

Según Redomif, el 6.2% de la cartera de las microfinanzas de Dominicana se dirige actualmente al sector agropecuario y forestal; 22.4% al comercio; 19.2%, a servicios; 15.4% a la pequeña industria; 23.5% al consumo; 13.1% a vivienda y 0.3% a otros sectores.

Dos caras de la moneda

En República Dominicana existe actualmente “una parte oscura” para las microfinanzas: el Gobierno de ese país otorga microcréditos con tasas de interés subsidiadas, aseguró el presidente de Redomif.

Para Iván Gutiérrez, cuando el Estado se involucra en las microfinanzas se origina un grave problema, porque “se distorsiona la moral y responsabilidad de pago”.

“El problema es que los clientes tienen la mala percepción de que los fondos públicos no se tienen que pagar, porque si provienen del Estado son bienes públicos. Entonces, la experiencia en América Latina es que los microcréditos de fondos públicos tienen carteras (de créditos) y moras muy altas y tienden a convertirse en subsidios", explicó Gutierrez.

Además, argumentó Gutiérrez, luego se crea la costumbre del “no pago” incluso de los microcréditos otorgados por las instituciones privadas.

Por otra parte, agregó el director ejecutivo de Redcamif, se crea competencia desleal porque las tasas de interés del Estado en la mayoría de casos son más bajas que las del mercado.

 

6.2 por ciento de la cartera de microfinanzas de ese país va al sector agropecuario.

 

22.4 por ciento de los microcréditos, en cambio, se dirigen al sector comercio.

 

Este país tiene el mercado más grande de microfinanzas de Centroamé-rica y el Caribe.