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SAO PAULO / AFP

El enorme apetito de los países de América Latina por automóviles nuevos comenzó a retroceder de manera evidente ante los efectos de la crisis financiera global, afectando seriamente las esperanzas de los enormes grupos automotores que apostaron a la resistencia de la región.

Esta desaceleración es más pronunciada en Brasil, el mayor mercado de América Latina y una de las mayores bases para fabricar automóviles, junto a México y Argentina.

Los gigantes estadounidense Ford y General Motors (GM), ya en problemas, poseen plantas montadoras en Brasil que sirven a toda la región, así como la alemana Volkswagen y la italiana Fiat.

Los dos Estados más afectados por la caída en el nivel de compras, Sao Paulo y Minas Gerais, informaron que extendían créditos por valor de 2 mil millones de dólares para el sector automotor, que se agregan a los un mil 800 millones que el gobierno federal prometió la semana pasada.

“Es necesario que las autoridades tomen iniciativas como ésta” para mantener la economía brasileña en movimiento, dijo el martes el ministro de Hacienda, Guido Mantega.

El sector automotor representa aproximadamente 5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) brasileño.

La súbita evaporación del optimismo de los consumidores, sumada a la restricción en créditos por parte de instituciones financieras en lucha para sobrevivir a la crisis mundial, terminaron por torpedear las ventas brasileñas de automóviles nuevos.

Anfavea, la Asociación Nacional de los Productores de Vehículos, informó hace una semana que las ventas de automóviles montados en Brasil e importados en el mes de octubre cayó 11 por ciento con relación al mismo mes del año anterior, la primera baja después de nueve años de crecimiento en niveles récord.

Los consumidores se ven afectados por tiempos más cortos para pagar préstamos, tasas de interés más elevadas y pagos anticipados mayores.


Consumidores se deshacen de autos
El diario Folha de Sao Paulo reportó que se evidencia franca alza en el número de personas tratando de vender automóviles recientemente comprados como forma de pagar deudas. “Es la primera vez que veo una situación como ésta”, dijo a Folha el vendedor de autos usados Victor Marrese, quien afirmó que alrededor de 10 clientes ingresan diariamente a su negocio tratando de cambiar sus automóviles seminuevos por modelos más antiguos.

Temiendo acumulación de stocks sin posibilidad de venta, las compañías montadoras enviaron miles de trabajadores a vacaciones colectivas forzadas.

Fiat anunció el miércoles a 3 mil empleados de una de sus plantas que debían tomar diez días. Otros 15 mil trabajadores ya están en la misma situación en las fábricas de GM, Honda y Volkswagen.

Por su parte, la surcoreana Kia Motors literalmente congeló sus planes de construir su primera fábrica en Brasil a causa de las turbulencias financieras.

El panorama brasileño se repite en otros lugares. Las ventas en México cayeron 14 por ciento en octubre, comparado con el mismo mes de 2007. Apenas este año el mercado se contrajo 3.4 por ciento.

“Esta caída continuada es el efecto de un peor índice de confianza de los consumidores, creado por la turbulencia financiera internacional y que forzó a los consumidores a postergar decisiones sobre la compra de un nuevo vehículo”, dijo la Asociación de la Industria Automotriz de México en un informe.

El único punto a destacar, acotó la entidad, han sido las exportaciones, que exhibieron un alza de 16 por ciento en el número de autos hechos en México enviados al exterior, en particular a Estados Unidos.

Pero con las ventas de autos a EU en pleno colapso, existen elementos para dudar que ese panorama mexicano durará por mucho tiempo.

En Argentina, miles de trabajadores del sector realizaron una enorme protesta el lunes contra suspensiones de actividades en Renault, Peugeot, Volkswagen, Mercedes-Benz y General Motors, además de los temores de una ola de despidos.

El sector, que comenzó a decaer luego de un pico de productividad en 2007, pisó el freno a causa de la crisis. El sindicato de los mecánicos afirma que unos 10 mil trabajadores son afectados por la caída en las exportaciones a Brasil, México y Europa.

“Las ventas a Brasil y México, nuestros principales mercados externos, han casi cerrado por completo, y para nosotros las exportaciones representan 27 por ciento de las ventas”, dijo un ejecutivo de Renault que pidió el anonimato.