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Con las perspectivas de lluvias erráticas y ligeras para esta temporada de primera, los rendimientos de los cultivos al final de agosto y septiembre se verán afectados, por lo que se vuelve importante el apoyo del gobierno para contar con precisión de los datos de producción en cada zona, a fin de que todos los actores dentro de la cadena de valor de granos básicos y productos agrícolas “programen” sus actividades de siembra, acopio, distribución, ventas y exportaciones.

Conocer los inventarios de los alimentos, es decisivo para la toma de decisiones a nivel de actores privados y gubernamental en caso de emergencias. Por la importancia y sensibilidad del frijol el gobierno debe validar y sistematizar la divulgación de las existencias semanalmente para vender, acopiar, procesar, almacenar, comprar y exportar oportunamente.

Con la publicación del precio y los volúmenes de oferta en cada plaza municipal y cabeceras departamentales se promoverá la transparencia en los mercados. Las Bolsas Agropecuarias también juegan un papel importante como plataforma que brinda seguridad al que compra y al que vende, equilibrando el terreno del juego, por lo tanto el precio responderá a situaciones reales de la oferta y la demanda en las respectivas zonas, desincentivando la aparición de "agiotistas”.

Se trata de contar con un mecanismo útil para que donde el precio se dispara por la escasez, lleguen los proveedores de otras plazas donde hay suficiente grano a un precio más bajo. A la par, se induce al fortalecimiento del eslabón de la "comercialización" con más actores alentados por las oportunidades de negocios que la información transparenta, favoreciendo así a productores y consumidores.

El monitoreo del comportamiento de los inventarios los tres períodos de producción del frijol: Primera, Postrera y Apante, servirá para asegurar el abastecimiento de la población e incidir en la formación de precios en cada plaza específica donde se presenten señales de escasez por causas de emergencias. Los agentes económicos tomarán sus decisiones con menos riesgo para programar la salida de sus inventarios de acuerdo a la demanda interna y los compromisos de venta en el exterior, y el precio al consumidor responderá con mayor transparencia a la lógica del mercado, y los mercados tenderán siempre a estar mejor abastecidos y servidos, ya que ante la imposibilidad de abastecimiento, los importadores podrán importar y el gobierno podrá entrar con programas de asistencia a los grupos sensibles en las áreas de riesgo del país.

Ante la vulnerabilidad al riesgo climático, urge una política gubernamental de apoyo a la productividad del frijol, con un programa de inoculantes para elevar los rendimientos por manzana y reducir los déficits de inventarios entre períodos de siembra, principalmente de julio a agosto. Mientras que el sector privado debe concentrar sus esfuerzos en postrera y apante, como estrategia para mitigar el fenómeno El Niño, garantizando suficientes inventarios para consumo interno y exportar con valor agregado para generar más divisas.

El sector del frijol requiere de inversión privada para competir certificando las mejores prácticas agrícolas y de procesamiento y hacer uso de la tecnología para elevar su productividad y calidad. El frijol negro no debe estar limitado por una política que impide su expansión y diversificación hacia otros mercados como las islas del Caribe, España, Italia, Estados Unidos, México, que ofrecen una atractiva demanda. El frijol es un generador neto de divisas y hay que fomentar su desarrollo.

 

Especialista en Mercados y gerente general de APEN.

Managua 2 de julio 2014