Hatzel Montez Rugama
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En América Latina y el Caribe, cada año se desperdician más alimentos de los necesarios para satisfacer las condiciones nutricionales de millones de personas, según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO.

“Cada año la región pierde o desperdicia alrededor del 15% de sus alimentos disponibles; esto impacta la sostenibilidad de los sistemas alimentarios, reduce la disponibilidad local y mundial de comida, genera menores ingresos para los productores y aumenta los precios para los consumidores”, explicó el representante regional de la FAO, Raúl Benítez.

Benítez agregó que las pérdidas y desperdicios también tienen un efecto negativo sobre el medioambiente debido a la utilización no sostenible de los recursos naturales.

“Enfrentar esta problemática es fundamental para avanzar en la lucha contra el hambre y debe convertirse en una prioridad para los Gobiernos de América Latina y el Caribe”, destacó Benítez.

Según la FAO, las pérdidas y desperdicios de comida ocurren a lo largo de la cadena alimentaria. En la región, el 28% ocurre a nivel del consumidor; el 27% a nivel de producción, el 17% en mercado y distribución, el 22% durante el manejo y almacenamiento y el 6% restante a nivel de procesamiento.

Pérdidas al detalle

En cuanto a los alimentos que se pierden a nivel de la venta al detalle, es decir en supermercados, ferias libres, almacenes y demás puestos de venta, se podría alimentar a más de 30 millones de personas, es decir, al 64% de quienes sufren de hambre en la región.

“La enorme cantidad de alimentos que se pierden o que acaban en el tacho de la basura es sencillamente inaceptable mientras el hambre continúe afectando a la población de la región”, explicó Benítez.