Benjamín Blanco
  • Managua, Nicaragua |
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Las razones del crecimiento y expansión de algunas universidades privadas van más allá de una explicación que obedezca a un asunto de simple oferta y demanda educativa.

Cuando la directiva de las Asambleas de Dios decidió fundar un centro de educación superior, pensaron en crear una institución incluyente y de cobertura nacional, es decir de la misma forma en que funciona la Iglesia Cristiana Evangélica.

Fue así que nació en Managua, en junio de 1998, el proyecto educativo de la Universidad Martín Lutero, UML, y en menos de dos años empezó a extenderse al interior del país, empezando en Quilalí, municipio del departamento de Nueva Segovia, a casi 300 kilómetros al noreste de la ciudad capital.

Poco a poco la UML empezó a transformar la realidad local no solo de Quilalí, sino de sus municipios aledaños como Wiwilí, Murra, El Jícaro, Santa María de Pantasma y San Juan del Río Coco.

CUADROS LOCALES

A inicios del siglo XXI, esos municipios aún carecían de talento humano calificado y los empleados de instituciones públicas, organismos y empresas privadas eran profesionales que llegaban de otros países o de otros municipios de Nicaragua.

“Pero hoy la realidad es diferente; la inmensa mayoría de empleados y quienes dirigen el destino de esos municipios son ciudadanos nicaragüenses de la localidad, quienes en su mayoría se prepararon en la “Martín Lutero” y han dado un giro positivo a sus comunidades, que décadas atrás fueron azotadas por problemas de la guerra y la delincuencia”, expresa José Moisés Rojas, rector de la UML.

“NO ES NADA FÁCIL”

El rector Rojas agrega que “llevar la educación al interior del país no es nada fácil, pues requiere de inversión, así como de un alto compromiso social y cristiano. En tal sentido, uno de los grandes retos es el tema de los profesores, los cuales tenemos que llevar desde donde se encuentran”.

Todos los docentes de la UML se les capacita en didáctica y filosofía cristiana de la institución, pues la formación en valores éticos, morales y cristianos es un eje transversal, “y por eso se explica que todos nuestros campus están libres de humo y son ambientes seguros y saludables”, confiesa Rojas.