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Para el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, FIDA, la Costa caribeña de Nicaragua todavía muestra un rezago marcado, a pesar de tener recursos naturales importantes, comenta la directora para el subcontinente latinoamericano de ese organismo, Josefina Stubbs, quien habló en exclusiva con El Nuevo Diario.

¿Qué podemos mencionar del trabajo del FIDA en América Latina?

En Nicaragua perseguimos los mismos objetivos que en América Latina, somos una región que ha crecido de manera significativa en términos macroeconómicos. En la mayoría de nuestros países el ingreso promedio de la población va por encima de los US$2,000 al año; sin embargo tenemos grandes inequidades.

Tenemos una población rural importante, en el caso de Nicaragua un tercio de la población nicaragüense vive en el sector rural; sin embargo, casi la mitad de esa población es pobre o muy pobre. En América Latina tenemos el mismo caso.

En América Latina hay mucha mano de obra rural, que es la que produce los alimentos, a pesar de que los campesinos de América Latina tienen poca tierra, tienen problemas de asistencia técnica y problemas de asociatividad; pero producen casi el 60% de los alimentos.

En el caso de Nicaragua hemos visto una evolución muy importante en los últimos años, porque ha habido un trabajo muy fuerte a nivel de las organizaciones, las cooperativas están jugando un papel muy importante en la generación del empleo rural, en la agregación de valor de muchos productos, además en mantener productos como el café en los productos principales de exportación del país.

El FIDA está desarrollando proyectos en la Costa Caribe del país. ¿Qué avances podemos destacar?

Al igual que en la zona del occidente, en la zona de la Costa creemos que hay un potencial extraordinario para Nicaragua. Nosotros consideramos que la agricultura, el sector rural, son parte de los motores de crecimiento del país, generan bienes y servicios, y en la costa del Caribe de Nicaragua hay un potencial extraordinario que hay que hacer que comience a funcionar, como se ha hecho en occidente.

La producción de coco, la pesca, sentimos que hay una gran cantidad de potencial de desarrollo que queremos ver cómo apoyamos al país a explotar. En Nicaragua todavía encontramos que la Costa Caribe de Nicaragua tiene un rezago importante, a pesar de los bienes de recursos naturales que se tiene, las familias tienen muy bajos ingresos, las organizaciones todavía tienen mucho trabajo que hacer.

Todavía no se han podido explotar, de manera sostenida, los recursos naturales. Fuimos a visitar unas organizaciones de mujeres, por ejemplo, que están sacando aceite de coco, pero todavía lo hacen tan artesanal, creo que ahora el reto es tecnificarlas para que ellas puedan producir más y mejor, y que su producto pueda llegar al mercado local.

¿Qué otros rubros valora que tienen potencial en la Costa Caribe?

La Costa además tiene un potencial importante para la producción de cultivos como el café que pueda entrar a los mercados locales. Nosotros creemos que hay que hacer una explotación más sostenible de los productos del mar, y sentimos que también hay que apoyar la infraestructura para que esos se vuelvan negocios sostenibles y no solo una actividad de sobrevivencia de los pequeños productores.

Parte de la fortaleza de la Costa Caribe de Nicaragua tiene que ver con su identidad, y que esa identidad cultural produce bienes, alimentos y delicias que no se pueden dejar perder en el proceso de desarrollo de la Costa.

¿Por qué no se sirve en el desayuno escolar el pan de coco de la Costa? Es un producto con identidad, producido por las comunidades, pero que puede ser una fuente de ingresos para las mujeres de la Costa.

Yo quisiera ver en veinte años, porque sé que voy a volver a Nicaragua, una Costa Caribe con el potencial que tiene explotado y desarrollado, de manera incluyente, quiere decir que las comunidades sean parte de esos procesos de desarrollo y donde además la gente tenga mayores ingresos y mejores condiciones de vida.

¿El cooperativismo juega un papel fundamental en el desarrollo de estos proyectos?

Juega parte fundamental, pero creo que tenemos también que comenzar a entender cuáles son las formas asociativas preferidas y culturalmente más aceptadas en la Costa Caribe de Nicaragua.

Una de las fortalezas del FIDA, y creo que Nicaragua anda en la misma línea, es que queremos llegar a los mismos objetivos respetando las tradiciones y la misma cultura de los pueblos; habrá que identificar cuál es la mejor forma asociativa, organizativa, que ayude a su pueblo a que pueda tener mejor vida.

En el occidente se ha visto que el cooperativismo ha sido la base para el desarrollo.

El presidente del FIDA destacó que en todas estas acciones es importante desarrollar infraestructura…

Las actividades agrícolas son solo una parte del desarrollo, no es posible hacer el desarrollo en las zonas rurales sin educación para los niños y los adultos, la infraestructura que les permita a los productores acceder a las fincas, se necesitan muchas más carreteras en la zona de la Costa Caribe, los lugares de acopio donde los productos puedan llegar.

Mucha de la cáscara de la fibra del coco está tendida al aire libre, probablemente porque les faltan centros de acopio donde puedan mantener los productos para esperar mejorar los precios en el mercado.

Creemos que hay que hacer una fuerte inversión de infraestructura en la Costa, tanto infraestructura física, como de riego, de carretera, de lugares de acopio donde puedan procesar mejor sus productos.

¿Cuántos beneficiados en la Costa Caribe?

El Gobierno tiene dos programas en la Costa que están siendo apoyados por el FIDA; uno que se llama Nicaribe, que apoya el fortalecimiento de las instancias de gobernanza de la zona del Caribe, sus gobiernos y organizaciones locales, para que a través de ellos se puedan hacer los planes de desarrollo local.

Un segundo programa, que va a venir a sostener la parte productiva, se llama Nicadapta, (que busca) poder estimular sectores productivos como el café, el cacao, que son cultivos producidos por pequeños productores que les generan ingresos, pero que al mismo tiempo cuidan del medioambiente.

¿Ustedes apoyan, a su vez, proyectos para adaptar cultivos al cambio climático?

Hace falta mejorar el manejo de las variedades y los cultivos que tenemos ahora. Hay que buscar prácticas que son ambientalmente sostenibles, hay que encontrar maneras de manejar la erosión de los suelos, además hay la necesidad de investigación tecnológica para mejorar las semillas que existen para que sean resistentes a los cambios climáticos porque afecta la productividad, lleva a la quiebra a los pequeños productores y allí creemos que el Gobierno está haciendo un buen trabajo con el INTA.

Entonces, ¿están convencidos de que la seguridad alimentaria depende del trabajo en el campo?

Mientras tengamos gente en el campo produciendo y creo que está demostrado que cuando los pequeños productores producen en cantidad y calidad, hay un mercado en América Latina que está dispuesto a pagar un poco más por los productos nacionales.

La seguridad alimentaria depende del campo, y que haya campo depende de que haya inversiones para que la gente se quede en el campo.

¿Quién es?

es una dominicana comprometida con el desarrollo económico y social en la región. Es la directora de la División de América Latina y el Caribe del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, FIDA, organismo al que llegó en el año 2008.

Durante 16 años trabajó para la organización no gubernamental Oxfam Inglaterra y hasta su incorporación al FIDA laboró para el Banco Mundial.