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En la medida en que un grupo de productoras y productores de diferentes partes del país comenzaron a seleccionar semillas criollas y acriolladas y a crear sus propios “banquitos de semillas”, sus tierras han comenzado a dar mejores frutos.

Ese es el resultado del Proyecto de Apoyo a la Producción de Semillas de Granos Básicos para la Seguridad Alimentaria en Nicaragua, conocido como INTA-Papssan, financiado por la Unión Europea y ejecutado por el Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria, INTA.

Con el apoyo técnico del proyecto, “los productores comenzamos a mejorar las semillas”, contó Yokastha Calero, una de las productoras de la comunidad de San José de Pire, en Condega, departamento de Estelí.

El programa les ha dejado muchas lecciones, que antes desconocían, como pruebas de germinación de granos antes de la siembra, manejo de plagas, distancia de la siembra entre surcos, entre otros.

Alba Nubia Talavera, otra productora de esa comunidad, recordó que antes solo corrían al silo a agarrar las semillas y sin ningún conocimiento se dedicaban a sembrarlas. “No teníamos la especialidad que tenemos ahora, porque no teníamos un banquito (de semillas). Ni idea teníamos de cómo conformarlo. Corríamos al silo y si no había en el silo, corríamos donde el vecino, y si el vecino no tenía, íbamos a la ciudad a comprar semillas, que nos eran poco rentables”, contó Talavera.

“Además sabemos cuáles son las semillas que se adaptan a nuestro clima. Ahora, con el cambio climático, tenemos que usar ese tipo de semillas resistentes a la sequía. ¿Cómo podemos rescatarlas? Solo con el banquito”, subrayó la productora.

Mejor rendimiento

Después de obtener entre 12 y 15 quintales por manzana de maíz, con el proyecto INTA-Papssan algunos productores aseguraron cosechar actualmente entre 40 y 50 quintales de ese producto.

“Para nosotras, como no estábamos en ningún proyecto, eran buenísimos esos rendimientos antes, pero ahora en mi caso que logré sacar 40 quintales por manzana, en el mismo terreno, estoy súper agradecida”, contó Talavera.

para comercializar

La idea de las productoras y los productores beneficiados por ese proyecto es seguir trabajando con los bancos de semillas, tanto para su propio uso como para la comercialización.

“Este año tuvimos la experiencia de vender semillas de calidad, con un buen precio. Eso fue beneficioso tanto para nosotras como para quienes las compraron, porque si las sembraron, ahora mismo deben tener buenos plantíos, porque eran semillas de calidad”, afirmó Calero.

La productora dijo que vendieron a C$1,000 cada quintal de semilla para siembra de maíz, un producto que nunca habían comercializado.

“Es semilla criolla, adaptada (a los terrenos de la zona), porque ya nosotras las conocemos bien”, sostuvo Calero.

Acerca del proyecto

El proyecto INTA-Papssan es financiado por la Unión Europea, con un fondo de 10.5 millones de euros, y una contraparte del Estado de Nicaragua, de 547,715 euros, y ejecutado por el Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria, INTA.

Ese proyecto se ha desarrollado por cuatro años en los departamentos de Estelí, Nueva Segovia, Matagalpa, Jinotega y Río San Juan; así como en los municipios de Nueva Guinea, Siuna, Rosita y Tasba Pri.

De acuerdo con el coordinador del proyecto, Javier Delgado, en total se produjeron 16,736 quintales de semillas de maíz certificadas; 18,519 quintales de semillas de maíz criollas; 3,667 quintales de semillas de frijoles criollas y 50 quintales de semillas de sorgo criollas.

5,722 Productores son en total los beneficiados con ese proyecto.

32 Organizaciones que reúnen a 1,622 productores han trabajado con semillas certificadas.

198 Organizaciones que reúnen a 4,100 productores han trabajado con semillas criollas y acriolladas.

53 Por ciento de productores que trabajan con semillas criollas y acriolladas son mujeres.w

10.5 millones de euros fueron aportados por la UE y 547,715 euros por Nicaragua.