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A pesar de que es una modalidad de crédito que podría permitir a pequeños y medianos productores capitalizarse y modernizar sus equipos para mejorar su productividad, el arrendamiento financiero o ‘microleasing’ no ha tenido mucho éxito en el país.

200814 arrendamiento

El arrendamiento financiero no es más que el alquiler de un equipo por parte una financiera o microfinanciera a un productor.

¿Cómo funciona? El productor, en vez de adquirir un préstamo para comprar el equipo, lo recibe en alquiler por parte de la microfinanciera. Esta lo compra previamente y calcula el valor del bien, con todos sus gastos, impuestos e intereses, y determina el valor del alquiler.

Al final del arrendamiento, el productor tiene la opción de comprar el equipo por el valor depreciado, que es fijado por las partes al momento de hacer el contrato; no obstante, existe la opción de arrendamiento temporal.

El pegón para que esa modalidad de crédito no se desarrolle en el país, según la Asociación Nicaragüenses de Instituciones de Microfinanzas, Asomif, está en la falta de una ley que permita ventajas fiscales para reducir los costos del alquiler, los que al final terminan asumiendo los productores.

Según Alfredo Alaniz, director ejecutivo de Asomif, existe una propuesta de ley de arrendamiento financiero en la Asamblea Nacional desde hace varios años, pero no ha prosperado.

Lo que no se ha logrado es que el Legislativo haga una exención del Impuesto sobre el Valor Agregado, IVA, en el servicio de alquiler de los equipos.

“Una empresa que alquila vehículos tiene que cobrar el IVA al monto del alquiler, pero nosotros alegamos que al cobrar ese impuesto se duplica el IVA, porque se tuvo que pagar también cuando se compró el bien”, argumentó Alaniz.

Para empujar más esa modalidad de préstamos y beneficiar a muchos productores, las microfinancieras están en la espera de que esa ley sea discutida y aprobada. Igualmente, esperan que también sea aprobada la Ley de Garantías Mobiliarias, que agilizaría los trámites de registro de garantías mobiliarias, explicó Alaniz.

Alaniz dice que hay empresas en el país que se dedican al arrendamiento financiero, pero cobran "el doble impuesto", lo cual encarece el servicio al productor o empresario más que si estuviera optando a un crédito tradicional.

NO HAY CULTURA

Por su parte, Marlon Olivas, director ejecutivo de la financiera Programa de Desarrollo Local, Prodel, dice que las instituciones se han enfocado en el crédito de capital y que no existe cultura en los productores nicaragüense por el “microleasing”.

Sin embargo, Olivas afirmó que es algo que tendrán que hacer en el futuro, cuando las micro y pequeñas empresas se vayan consolidando y tengan mayor necesidad de equipos y maquinarias.

"Uno se va moviendo conforme la demanda. Por el momento, nuestra mayor demanda está por el lado del capital de trabajo, pero, como te digo, en la medida de que esos negocios vayan creciendo y requieran más activos, el ‘microleasing’ será una opción", subrayó el representante de Prodel.

En tanto, Erika López Téllez, gerente de sucursal de la Fundación para el Desarrollo de la Microempresa, Fudemi, en Masaya, manifestó que esa microfinanciera ya empezó a brindar el servicio de arrendamiento financiero a taxistas de Managua.

"Ellos están adquiriendo sus vehículos por medio de arrendamiento y lo van pagando. Es como una compra a futuro", explicó.

A pesar de que Fudemi no tienen aún ese servicio en el sector agropecuario, piensa que es una modalidad interesante para facilitar a los productores equipos como bombas de agua, sistemas de riego, motores, entre otros.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE?

En un país, eminentemente agropecuario como Nicaragua, la modalidad de arrendamiento financiero parece ser una herramienta de suma importancia para pequeños y medianos productores, y así lo considera Asomif.

“Nosotros consideramos que gran parte del problema de bajos rendimientos de las micro y pequeñas empresas en Nicaragua es el bajo nivel de capitalización y de modernización; asimismo requieren de inversiones para adquirir o renovar su equipamiento, para elevar la productividad, o sea sus ganancias y a la vez su nivel de vida”, aseveró el director ejecutivo de esa asociación.

Sin embargo, Alaniz fue tajante en que “mientras no exista la ley, habrá pocas posibilidades de que se desarrolle el arrendamiento financiero".

EXPERIENCIA

Según Asomif, la microfinanciera Fondo de Desarrollo Local, FDL, en conjunto con el Instituto de Investigaciones Nitlapan –de la Universidad Centroamericana, UCA–, puso en práctica un proyecto piloto de arrendamiento financiero con ganado, que al inicio fue relativamente exitoso, pero que con el tiempo se encontró con una serie de problemas.

Entre esos problemas estaba el seguro de vida del animal, que es más caro que el mantenimiento de un equipo; la falta una cultura de cumplimiento de la responsabilidad contractual en Nicaragua por parte de los arrendatarios y, por supuesto, el problema del impuesto, explicó Alfredo Alaniz.

El proyecto se suspendió y quedó en espera de que se aprobara esa ley, declaró Alaniz.