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Los golpes hacen corronchas, dice un conocido refrán, y lo que le ha pasado este año a la ganadería es una lección para reflexionar y tomar medidas que le permitan superar el impacto de otras sequías en el futuro.

040914 ganaderiaJusto Pastor Mendoza, presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos, UNAG, de Estelí, coincide con esa afirmación. La mayor parte de los pequeños y medianos ganaderos nunca pensaron que serían afectados “enormemente” por la sequía de este año, afirma.

"Nosotros nunca habíamos tenido esto (la sequía); nos agarró movidos. Solo algunos sabíamos que por ahí venía. Pero yo creo que cuando al campesino lo golpean estos fenómenos, no se puede dejar golpear otra vez", subrayó el productor.

La sequía de este invierno ha sido considerada por las autoridades del país como la peor de la historia de Nicaragua y ha afectado a todos los países de Centroamérica, pero hay que recordar sobre todo que los expertos han alertado de que se trata de un fenómeno recurrente.

Acciones a tomar

Como organización, asegura el representante de la UNAG en Estelí, hoy están viendo la necesidad de impulsar el uso de los pastos mejorados, acopios de agua y microrriegos, para que en el futuro no los vuelva a afectar con tanta inclemencia otra sequía.

"También tenemos que hacer bastante énfasis en incrementar las áreas silvopastoriles, porque actualmente los productores están solucionando los problemas con guácimo, madero negro, leucaena y otros árboles", añadió el representante de la UNAG en Estelí.

Y es que, según Mendoza, los ganaderos han desaprovechado las bondades de la naturaleza, porque, ejemplificó, hasta ahora se dan cuenta de que el madero negro sirve para la alimentación del ganado o que pueden sembrar guácimo y no dejarlo que nazca por su propia cuenta. Algunos productores también están aprovechando el tallo y las hojas de la planta de maíz para alimentar el ganado, que antes desechaban cuando cortaban las mazorcas.

La incorporación de modelos silvopastoriles a la ganadería está contemplada en el Programa de Reconversión Ganadera, que el Gobierno pretende echar a andar este año. "Las fincas ganaderas reconvertidas lograrán una mayor integración entre la actividad ganadera y la producción de alimentos", estima un documento relacionado con ese programa.

Recomendaciones

El ingeniero Rómulo Alvarado, gerente general de la consultora Cattle Hub, recomendó seleccionar y reemplazar el ganado que tiene demasiada edad, es infértil o tiene baja producción por aquel que es más productivo en la finca, como parte de las acciones que hay que tomar para contrarrestar la variabilidad climática.

Una vez que los ganaderos tengan sus animales más productivos en la finca, deben maximizar su esfuerzo en almacenar todo el alimento posible, para enfrentar cualquier situación relacionada con la variabilidad climática, aseguró Alvarado.

El experto dice que hay tres cosas que se deben garantizar en la crianza de los animales: el pasto, abundante agua y de buena calidad y minerales.

Sobre el pasto, explicó que “no hay otro alimento que lo sustituya en la dieta del ganado”. "Para garantizar pasto todo el año, debemos prepararnos en el tiempo que exista crecimiento del pasto, que es la época de lluvia. Por corta que esta sea, tenemos que aprovechar para almacenar todo el forraje que podamos con técnicas como el ensilaje, amoniatación de rastrojos, entre otras", sostuvo.

Cambio de mentalidad

El reto mayor, sin embargo, parece estar en el cambio de mentalidad de los productores, algo que hasta el momento se presenta como una tarea "difícil". "Es difícil. En el campo, hasta con estos golpes es que tenemos que ir buscando cómo cambiar, porque (los campesinos) te dicen y cómo vamos a enfrentar el cambio climático", comentó el representante de la UNAG de Estelí.

Alvarado dice que para que el ganadero cambie su forma de pensar y se incline por llevar a cabo mejores prácticas en su actividad, lo primero que se debe hacer es enseñarle a administrar su finca. Eso significa llevar registros productivos, como producción de leche, ganancias diarias de peso del animal, porcentaje de preñez, entre otros, para que él mismo pueda ver qué tan bien o mal está, explicó.

 

4.2 millones de cabezas de ganado componen el hato nicaragüense, según el IV Censo Nacional Agropecuario.

 

1.1 millones de reses están ubicadas en la Región Autónoma del Caribe Sur, afirma el Cenagro.

 

700 mil reses aproximadamente están en el llamado corredor seco del país, según productores.


"Lo que no se mide, no se puede mejorar. De esta forma se le va demostrando (a cada ganadero) que hay necesidad de implementar cambios en la finca para poder mejorar".

Rómulo Alvarado, Gerente general de Cattle Hub.