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  • EFE

El cacao, cuyo principal derivado, el chocolate, es conocido como la “bebida de los dioses”, se ha convertido en una semilla de esperanza para mujeres campesinas en Jutiapa, en el Caribe de Honduras, que se ven beneficiadas por un proyecto auspiciado por Japón a través del Banco Mundial.

“Aquí estamos alegres con estas plantaciones, tenemos una ayuda que siempre vienen a darnos, escuelas de campo, nos alegramos porque necesitamos que nos hablen más de lo que hemos estado aprendiendo”, dijo Mirna Meléndez al recibir en su pequeño cultivo de media hectárea al representante del Banco Mundial, BM, Giorgio Valentini.

Siembra

Valentini conoció en Jutiapa, departamento de Atlántida, lo que hacen los campesinos, hombres y mujeres, beneficiados por el Fondo Japonés para el Desarrollo Social a través del Banco Mundial.

Meléndez, madre de cuatro hijos, que enviudó hace siete años, dijo a Acan-Efe que también ha recibido herramientas y que prepara otra media hectárea “para sembrar más cacao”.

“Esto es una esperanza, esperamos seguir siempre adelante para sentirnos más orgullosas de lo que tenemos”, añadió Meléndez, acompañada de Darling, de 20 años, una de sus cuatro hijos.

La sombra que necesita el cacao que cultiva Meléndez la proporciona una plantación de plátano, cuyos frutos, que vende en la zona, le generan además un ingreso anual de unos 600 dólares, producto de tres cosechas de fruta.

Además, siembra yuca, lo que también contribuye a la seguridad alimentaria de la familia.

El cacao en grano que Meléndez cultiva en dos cortes al año se lo vende a la Fundación Hondureña de Investigación Agrícola, FHIA, lo que le genera globalmente unos 500 dólares.

Meléndez apuesta en su parcela por un cacao libre de químicos, con un abono orgánico que ella misma prepara.