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Los sistemas silvopastoriles en la ganadería se conciben en la actualidad como una de las prácticas a tomar en cuenta para la adaptabilidad a los cada vez más conocidos fenómenos del cambio climático y la variabilidad climática.

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Claudia Sepúlveda, investigadora del Programa de Ganadería y Ambiente del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza, Catie, de Costa Rica, explicó durante un taller en Managua que uno de los propósitos del sistema silvopastoril es hacer una “intensificación” de la ganadería, es decir, pasar de tener grandes áreas de terrenos con pasturas en las fincas a áreas más pequeñas, con una combinación de pasturas y árboles o plantas leñosas.

Eso además implica la liberación de áreas que no sean aptas para la ganadería, como terrenos con altos desniveles, y sean usadas para bosques, "de manera que se desarrolle un esquema de ganadería sostenible, en la que el productor produce y a la vez conserva", explicó la investigadora del Catie.

Según datos oficiales, la carga animal en las fincas de Nicaragua anda en promedio en 0.89 cabezas de ganado por manzana, dando paso a lo que se llama ganadería extensiva; mientras que se espera que a través del programa de Reconversión Competitiva de la Ganadería Bovina se pueda aumentar a 2.3 animales por manzana.

BENEFICIOS

En principio, los sistemas silvopastoriles tienen el beneficio de mejorar la productividad de la carne y la leche, porque aportan alimentos para el ganado.

Además, tienen contribuciones en términos ambientales y climáticos, porque mejoran los microclimas de las fincas, lo que se traduce a una mayor reducción del estrés calórico de los animales, explicó Sepúlveda.

Entre tanto Diego Tobar, otro investigador del Catie de Costa Rica, aseguró que los sistemas silvopastoriles aportan, además de alimentos y reducción de temperatura para los animales, mejoras en la biodiversidad y el suelo de las fincas. Esto se traduce en la mejora de la calidad de los pastos que son utilizados para alimentar el ganado.

Tobar agregó que los sistemas silvopastoriles aportan como valor agregado producción de frutas para la alimentación del ganado y madera.

"Ahora, con el efecto del cambio climático y la variabilidad climática, la cobertura arbórea de los sistemas silvopastoriles contribuyen a una mejor captura de carbono, lo cual se convierte en una especie de compensación de la emisión de metano y dióxidos nitrosos a la atmósfera, que son propios de la actividad ganadera", explicó Sepúlveda.

ESTRATEGIAS

Pese a la resistencia que hay aún entre los productores para poner en práctica mecanismos de adaptación al cambio climático en sus actividades ganaderas –que en parte se debe, según los asistentes al taller, a los costos económicos que implica el cambio–, los investigadores del Catie recomendaron brindar incentivos a los ganaderos para motivarlos; así como compartir los conocimientos y beneficios de los mismos.

 

4.2 Millones de cabezas de ganado existen en Nicaragua, de acuerdo al Cenagro.

 

4.6 Millones de manzanas tienen pastos (naturales y cultivados) en Nicaragua, según el IV Censo Nacional Agropecuario, Cenagro.