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Con creatividad, más   el apoyo científico y tecnológico incondicional de una empresa holandesa, los productores norteños de papa han logrado validar al menos seis variedades de semilla del tubérculo que son resistentes a la sequía y las plagas.

Tales variedades, además de garantizar niveles superiores de rendimiento por manzana que los alcanzados con las semillas tradicionales, también son de rápida cosecha, es decir, hasta 40 días menos que las ya establecidas en el país.

Estos  han sido hasta ahora los resultados fructíferos de esa   labor tesonera de  los  productores de papa del norte y especialistas del departamento  de  Estelí.

Un lugar impulsor de este esfuerzo tenaz  ha sido la zona fértil de Miraflor, 38 kilómetros al noreste de esta ciudad, donde con el apoyo de una empresa holandesa (HZPC) se logró validar seis nuevas variedades de papa.

Estas iniciativas han tenido como escenario principal el Centro Experimental La Fortuna-Miraflor, que cuenta con el aval y la supervisión de la Comisión Nacional de Productores de Papa.

Más productividad

El ingeniero Freddy Adalí Osorio Rodríguez, uno de los gestores del experimento, señaló que con estas nuevas variedades obtienen un espécimen de excelente calidad y logran una productividad de entre 30 y 35 quintales del tubérculo por un quintal sembrado.

“Este es un proceso que se ha llevado a cabo de forma mancomunada con los productores y el respaldo de la empresa HZPC ha sido decisivo”, comentó el profesional y productor.

El propósito de estas iniciativas es introducir al país de materiales que sean de calidad óptima y que contribuyan a bajar los costos de producción.

Menos agroquímicos

Según Osorio, antes para obtener las semillas se incurría en altos costos, mientras que ahora con las nuevas variedades se disminuyen relativamente los mismos.

"Son variedades de ciclo corto (precoz) y eso trae como beneficio menos aplicación de productos que combaten las plagas y el uso de mano de obra”, aseveró Osorio. 

“Al usar menos agroquímicos convierte esas variedades en amigables con el medio ambiente, pues en 40 o 50 días se forma el tubérculo”, confesó, tras insistir que así se acorta el ciclo tradicional de producción y se obtiene mejores rendimientos y mayores ganancias.

Con menos agua

Asimismo, Osorio reveló que fue necesario dos años para realizar la investigación y que el estudio permitió realizar dos métodos: el de evaluación y ensayo, y el de validación.

La evaluación permitió descubrir las variedades de ciclo más corto, resistentes a las enfermedades y las que menos agua necesitaban.

Ya en la validación se tomó en cuenta que solo se debía llevar a tal proceso las variedades que concordarán con la realidad objetiva, sin obviar la parte de la armonía con el medio ambiente, detalló.

De los seis materiales que se trajeron desde Holanda quedaron cuatro, que fueron las variedades.

Las variedades

Una las variedades, Sylvana, se puede cultivar con buenos resultados en ocho localidades climáticas de Jinotega y Estelí.

Las variedades tradicionales de papa producen en 120 días, mientras que las nuevas variedades, Évora y Sylvana, producen en 80 días: 40 menos que las tradicionales.

Con las nuevas variedades blancas se ha obtenido entre 650 y 700 toneladas por hectáreas, y con las variedades rojas, 800 toneladas por hectáreas.

Eso indica que se si traduce a manzana, se pueden producir entre 450 y 480 quintales de rendimiento o productividad.