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Con un mayor conocimiento de las tendencias de los consumidores en el mundo se pueden enfocar mejor las estrategias de producción, industrialización, mercadeo y comercialización de los rubros que producen los países para el mercado exterior.

Fue el tema que abordó Sandra Abreu, consultora del Centro de Comercio Internacional, CCI, en el Tercer Congreso Internacional de Marketing y Calidad que realizó la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua, APEN, en el contexto de la feria ExpoApen.

¿Cuál es la importancia de conocer las tendencias del consumo en el mundo para un exportador o un productor?

Es importante entender las tendencias del consumo a nivel mundial porque si yo entiendo la demanda, soy capaz de adaptar las estrategias, tanto a nivel nacional, regional o local desde el sector público, como a nivel empresarial, entendiendo cuáles son los productos que la gente quiere y cómo los quiere. Eso me permite a mí diseñar o generar productos con mayor valor agregado y destinados específicamente a los mercados a los que voy a llegar.

Me permite también identificar cuáles son los escenarios en los que yo debo hacer investigación y desarrollo, para poder innovar con esos productos o hacer más eficiente mi producción. Asimismo, me permite entender cómo llegar, mercadear y comercializar mis productos en los mercados de los segmentos que he identificado como potenciales.

Veamos entonces, ¿cuál es la tendencia del consumo en este momento?

Las tendencias están marcadas por unos paradigmas. Uno, la distribución demográfica, porque disminuye el índice de natalidad, pero aumenta el de expectativa de vida. Eso genera un desequilibrio, que se traduce a un envejecimiento de la población. Es la primera vez que los mayores de 65 años van a superar a los menores de cinco.

Cuando eso sucede, significa que estamos frente a un mercado de más edad, con unos patrones distintos, donde son más importantes para ellos los productos que les ofrezcan calidad de vida, que vayan dirigidos a la preservación de su salud. A ese segmento se le llama ‘Baby Boomer’, y es una población que, a pesar de que pasan los años, siempre está con la actitud de vivir como jóvenes.

¿Eso va a pasar en el futuro?

Estamos hablando de que esas cosas están sucediendo ya. Desde ya está disminuyendo el índice de natalidad.

Los países están creciendo y los países emergentes, los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y los CIVETS (Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Sudáfrica), como se llaman, son países que están creciendo económicamente y en la medida en que se van desarrollando, van bajando sus índices de natalidad, y al bajar los índices de natalidad se va envejeciendo la población. Está empezando a pasar ya, y lo que está sucediendo hoy va a tener repercusiones en el 2020, 2025 y 2030. Entonces, tenemos que pensar cómo nos vamos enfocando hacia esos mercados, que cambian con relación a su distribución demográfica.

¿En qué países está envejeciendo más la población?

Los países desarrollados son los principales donde la población está envejeciendo. Por varias cosas, porque cuando hay más desarrollo, las mujeres tienen más oportunidades de entrar a la vida laboral, más oportunidades de educarse, tienen menos tiempo y aplazan la decisión de tener hijos. Así disminuye el índice de natalidad, pero en los países en desarrollo, principalmente en Asia y África, los índices de natalidad aún son altos. Al ser esos índices altos, vamos a contar con una población muy joven; en India, principalmente.

Entonces, por un lado los mercados a los que hoy estamos llegando es una población que va envejeciendo y, por otro lado, los mercados que todavía son un poco más lejanos para nosotros van a contar con una población cada vez más joven; de hecho, África Subsahariana se dice que a mediados de 2025 tendrá el 30% de la población joven del mundo.

¿Cuáles son los otros paradigmas?

Sí, ese es uno. El siguiente es el reequilibrio de poderes, que tiene que ver con los países que van a liderar la parada. Entonces, actualmente son Estados Unidos, la Unión Europea y Japón; pero esto empieza a cambiar porque los mercados de Estados Unidos y la Unión Europea están desacelerando el crecimiento de su consumo como rezago de la crisis de 2008-2009. El consumo ya comenzó a depender directamente del ingreso y no necesariamente de los créditos. Entonces cada vez es menor la capacidad para consumir, porque la gente tiene un poco de temor y está enfocada más en el ahorro que en el consumo. Adicional, en esos mercados la población va envejeciendo y saliendo de la fuerza laboral, lo que también hace que se contraiga el consumo.

Lo contrario sucede en China e India, donde la población va creciendo y adicionalmente, como se van desarrollando los países y sale la gente de la línea de pobreza, entran a la clase media y hay más gente con capacidad de consumo. Pero los índices que se ven son el PIB (Producto Interno Bruto), número de población, gasto en seguridad, inversión tecnológica, políticas de educación, salud, gobernabilidad, y nos lleva a que otros actores comiencen a surgir como muy importantes y a que la clase media de los países emergentes empiece a ser tan grande que también va marcando parada en los patrones de consumo.

La tecnología que nos vuelve diferentes consumidores, nos permite acceso a la información, nos permite saber desde dónde vienen los productos y cómo termina toda la cadena, y nos hace más exigentes. La escasez de recursos y la conciencia del medioambiente y la necesidad de protegerlo también hacen que vayamos cambiando los patrones de consumo.

En relación con el medioambiente, ¿cómo influye en las tendencias del consumo?

El medioambiente cambia nuestros patrones de consumo, porque me estoy dando cuenta como consumidor de que si no lo cuido, cada vez van a ser más escasos los recursos; que si no hay suficiente tierra, suficiente agua, ni las cosechas se pueden dar como se necesita por las lluvias, y ahí empieza una cadena, y yo empiezo a entender que es necesario que cuide el medioambiente.

Al entender eso, soy exigente de formas distintas: en el empaque no quiero tantas cosas que dañen el medioambiente; empiezo a buscar productos más frescos, empiezo a exigir que haya tecnologías que hagan que el proceso de producción no incluya la utilización de tantos recursos y eso también genera cambios.

 

¿Quién es?

Sandra Abreu

Profesión:

Politóloga

Es consultora privada en internacionalización de empresas y además consultora del Centro de Comercio Internacional, CCI.

Ha tenido la posibilidad de analizar el comercio internacional desde diferentes perspectivas, porque fue funcionaria del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, y ahora es consultora privada.

Nació en Caracas, Venezuela, pero vive en Colombia desde hace varios años. Ahí estudió Ciencias Políticas, una maestría y también ha desarrollado su carrera en ese país.