•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Las aduanas, en todos los países de Centroamérica, a pesar de contar con nuevas tecnologías, son una carga muy pesada para el sector transporte del país y de toda la región, por los atrasos y costos adicionales que tienen que pagar por la “burocracia” existente en ellas.

Marvin Altamirano, presidente de la Asociación de Transportistas de Nicaragua, ATN, y de la Federación Centroamericana de Transporte, Fecatrans, explicó que aunque hoy las aduanas tienen sistemas computarizados, los conductores deben presentar fotocopias de todos los documentos de las mercancías en cada una de ellas, lo que provoca largas filas de camiones, tiempo perdido y costos adicionales.

Según este representante del sector transporte de carga de la región, los costos se incrementan hasta en un 50%, dado que en ocasiones se pierde mucha mercadería, sobre todo, de productos perecederos.

MÚLTIPLES REVISIONES

Eso no debería pasar en las aduanas de la región, por donde circulan más de 100,000 camiones de carga, según Altamirano, porque siempre se escanean todos los productos desde su despacho, y al instante toda la información la manejan todas las aduanas.

“Es decir, que si se despacha un camión de Nicaragua hacia Panamá, desde el momento en que se hace la digitación y escaneo de los documentos, así como los reciben las aduanas de Nicaragua los reciben las de Panamá”, ejemplificó.

La idea de ese informe por adelantado es que los camiones no pierdan tanto tiempo en las fronteras. “Pero, en la realidad, cuando llegas a las fronteras te das cuenta de que se cae en un proceso de revisión de parte de los funcionarios de las aduanas, y que siempre hay atrasos”, sostuvo el presidente de la ATN y de la Fecatrans.

Aseguró que el problema se da por la falta de personal calificado y capaz de tomar decisiones. “No existe frontera en la que nosotros podamos pasar libres de pecado, y sin que nos quiten dinero por alguna situación”, subrayó.

Se estima que actualmente los camiones con mercancías circulan a una velocidad de entre 11 y 17 kilómetros por hora en Centroamérica, y lo deberían hacer a una velocidad de 70 kilómetros por hora.

Roberto Jarquín, gerente general de Transportes Veloz, opinó que a pesar de que el comercio ha ido creciendo las aduanas se han quedado atrasadas en los procesos.

OTROS PROBLEMAS

A los problemas de las aduanas, se suman los atrasos que los transportistas de carga enfrentan en las carreteras debido a las requisas policiales por la lucha en contra del narcotráfico.

Por ejemplo, entre El Guasaule (frontera entre Honduras y Nicaragua) y El Amatillo (frontera entre Honduras y El Salvador) hay 17 retenes policiales. En ese tramo, de 150 kilómetros, cada camión que pasa con mercadería es detenido por los agentes policiales. “A menos de 10 kilómetros, hay oficiales del Ejército y de la Policía que nos revisan”, expresó Altamirano.

Nicaragua ha superado un poco los atrasos en la frontera para cruzar a suelo costarricense, lo cual podría durar actualmente unas 24 horas, afirmó el representante de los transportistas.

Costa Rica, sin embargo, sigue siendo uno de los países donde es más difícil entrar, porque exige varios requisitos. “Piden visa, pasaporte, y examinan todos los productos de origen vegetal y animal, aunque sean procesados”, comentó el Altamirano.

Jarquín considera que la situación de las aduanas es pareja en Centroamérica, pero percibe que hay mayores atrasos y saturación de camiones en la frontera sur del país, en la aduana de Peñas Blancas.

“Creo que deberían trabajar las 24 horas como en El Guasaule, Las Manos y El Espino. Todas las fronteras del norte trabajan las 24 horas del día, y eso ayuda a agilizar un poco el tránsito”, recomendó el transportista.

En la frontera entre Honduras y Guatemala hay entre 25 y 30 kilómetros de filas de camiones, lo que provoca que el tiempo de espera sea de 48 a 72 horas para cruzar al otro país, aseguró Altamirano.

 

A pesar de que el comercio ha ido creciendo, las aduanas se han quedado atrasadas en los procesos.

 

Productos más caros

Daños • Mientras todo eso pasa, parte de los productos se pierden, y los que se salvan se encarecen, afectando principalmente a los consumidores, el último eslabón de la cadena.

“Es lo que nosotros decimos, si los gobiernos quieren darles a los pueblos mejores condiciones, más facilidades y productos más baratos, deberían ser los primeros en quitar esos obstáculos para que exista menos pérdida de mercancías, y el consumidor las compre más baratas”, subrayó Altamirano.

“Recordemos que esta es una cadena. Nosotros le cobramos al importador; este se lo cobra al dueño de la mercadería, y el que paga los platos rotos por toda la burocracia en las aduanas es el consumidor”, enfatizó el gerente general de Transportes Veloz.