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En menos de un año Meredith Whitney pasó de ser una simple observadora de Wall Street a ser la analista más influyente de los Estados Unidos, la más rigurosa, con su enfoque escéptico hacia los bancos
Whitney, de 38 años, es de Bethesda, Maryland, una de las tres hijas de Richard Whitney, un oficial del Departamento de Comercio en la Administración de Richard Nixon. Ella se graduó en la Universidad de Brown en 1992 y ha trabajado en investigaciones de Wall Street desde entonces.

¿Cómo hizo esta analista poco conocida de una firma de segunda categoría para volverse el oráculo en la tendencia del mercado?
La prominencia de Whitney comenzó en octubre de 2007, cuando estuvo entre Nueva York y Londres prediciendo que el Citigroup se vería forzado a cortar sus dividendos para sostener su deficiente balance de cartera. Ella siguió con sus predicciones de pérdidas y desbalances del Bank of America, Lehman Brothers y el UBS, y que la implosión de las aseguradoras de bonos amenazaría los fundamentos de la banca.

En julio le preguntó al CEO del Merryl Lynch, John Thain, por qué la compañía no descargaba los activos deteriorados e impulsaba el capital. Thain la objetó, pero menos de dos semanas más tarde Merryl lo tuvo que hacer. Acordó en vender más de USD 30 millardos (millones de millones) de obligaciones colaterales de débito por 22 centavos sobre dólar y vender acciones para recaudar USD 8.5 millardos en capital fresco.

Donde sus colegas buscan una especie de luz al final del túnel, Whitney lo que ve es el colapso del túnel. Los inversionistas de acciones bancarias serán ultimados si retroceden ahora, acota ella, ya que los bancos están teniendo más pérdidas de créditos que lo admitido. Además está convencida de que la economía está presta a hundirse en una recesión, lo cual arruinará al 10% de la población que alcanzó el boom de las viviendas.

“Definitivamente ella mueve el mercado”, dice Gus Scacco, gerente institucional de los fondos de AG Asset Management, quien compara la influencia de Whitney con la que tuvo Abby Joseph Cohen, jefe de estrategia de Goldman Sachs en 1990. “Ella va al grano”. “Meredith ya no puede opinar ni escribir sin mover al mercado”, dice Scacco.

Relación incestuosa entre bancos y agencias de crédito
Whitney advirtió el año pasado que la relación “incestuosa” entre los bancos y las agencias de crédito durante la burbuja de bienes raíces, tendría un impacto de larga duración en la recuperación de los bancos. Aunque Moody’s y Standard & Poor’s están corrigiendo los errores bajando las hipotecas, éstas no dan señales de amainar.

En el tercer trimestre de 2007 hubo USD 85 millardos en rebajas de hipotecas, USD 237 millardos en el cuarto trimestre, USD 739 millardos en el primer trimestre de este año y USD 841 millardos en el segundo trimestre de 2008.

Cuando las carteras son afectadas por una baja significativa en los créditos, los bancos son forzados a mejorar sus tasas de capital. Hay que imprimir nuevas acciones, lo cual lleva a una seria dilución, lo que los accionistas de Citi, Merryl Lynch y Washington Mutual pueden atestiguar.

Whitney recibió una reprimenda de Wachovia cuando en julio depreció sus acciones por bajo desempeño, pero ahora existe un renuente respeto por su trabajo. “¿Qué puedes hacer cuando tu mayor tormento está en lo correcto?”, se pregunta un ex-ejecutivo del Citigroup cuando indaga acerca de Whitney. “Tienes que darle el crédito, ella acertó”.

Whitney ahora tiene más acceso a las gerencias de los bancos. Esto es sorprendente dado que ser un renegado bancario solía ser un boleto de ida al desempleo, pero Whitney mantiene relaciones con Ken Lewis CEO, del Bank of America, Nelson Chai CEO, de Merrill Lynch, y Kenneth Chenault CEO, de American Express.

“Lo que me gusta es su convicción”, dice Scacco. “Ella estaba en lo correcto, y no tuvo timidez en decirlo”. “En la más reciente conferencia de clientes institucionales de Oppenheimer, Whitney reunió tantos visitantes – cerca de 500 – como los que reúne Exxon Mobil en sus reuniones de ganancias trimestrales.

“Lo que está por delante es mucho más severo de lo que hasta el momento se ha visto”, sentencia Whitney a una concurrida sala de gerentes monetarios. Whithey se transforma en una saga oscura – anti Abby Joseph Cohen, cuyos puntos de vista condenatorios y sombríos capturan el espíritu prevalente del mercado, de igual manera en que la rigurosidad de Cohen capturó la exuberancia del final de los 90.

Cuando un visitante presionó a Whitney por un rayo de esperanza, ella no lo ofreció.

Otro gerente monetario le preguntó si tenía alguna incertidumbre, Whitney dijo, “mientras mis estimados de pérdidas son mucho más severos que los de mis colegas, mi mayor incertidumbre es que tan bajos fueron sus estimados”. Esto fue en mayo. Para mediados de julio, las reservas de los bancos bajaron otro 20%. Hoy, de las 14 reservas financieras que ella cubre, cinco ubicadas como bajo rendimiento, pero el restante tiene buen funcionamiento de mercado.

La vida es corta
Whitney hace caso omiso de los escarnios de Wall Street cuando no les agradan sus predicciones. “La vida es muy corta”, precisa.

Whitney siempre ha sonado la alarma acerca de las bajas hipotecas.Predijo en octubre de 2005 que habrían “pérdidas sin precedentes”, por préstamos blandos. Los bajos estándares de préstamos y la proliferación de tasas cambiantes en las hipotecas infló artificialmente la tasa de dueños de casas hasta el 69% del nivel normal del 64%.

La mayoría de nuevos dueños de casas pagaron poca prima o nada y así tenían poco incentivo – y poca capacidad – para hacer pagos mensuales cuando los precios de las casas comenzaron a caer y las tasas de interés aumentaron. “Baja equidad en las casas, alto balance de débito revolvente y alto precio de los insumos fueron los ingredientes para la implosión crediticia en el ciclo particular de los consumidores”, dijo Whitney.

Desde 2005 la proliferación sólo en el interés, la amortización negativa y otras hipotecas extravagantes transformaron acreedores confiables en créditos de altos riesgos. Ahora “la jerarquía en los pagos cambió totalmente”, dice Whitney.

Uno de los problemas del Citigroup, al igual que de otros bancos, es la gran exposición de dólares en términos de altas hipotecas. Cuando los precios de las casas bajaron, la tasa en los préstamos sobre casas se elevó – hasta 53% durante el tercer trimestre del 2007. Los USD 10.8 millardos del banco en pagos de dividendos anuales eran una fuente segura de ahorro potencial. Menos de tres meses después, Citi anunció un corte del 41% en los dividendos designados al ahorro de la compañía por USD 4.4 millardos al año.

La preocupación de Whitney era que los bancos no estaban reduciendo costos y cortando pérdidas de sus préstamos archivados con la suficiente diligencia, en tanto que cree que los mercados de seguros estarán en hibernación por los próximos tres años.

Desde el 2001 hasta el 2005, por cada dólar de capital bancario usado en préstamo de hipoteca, diez fueron proveídos vía inversión en seguridad hipotecaria. Todo este capital de mercado secundario ha sido puesto a un lado, pero en los departamentos de préstamos de los bancos esto todavía no se refleja.

Whitney afirma que los bancos han despedido cerca del 7% de los empleados; ella cree que deben llegar al 25% para reducir su tamaño”, “porque sus gastos no compensan las entradas”.

Ella también propone que los bancos evalúen el problema relativo al débito hipotecario, a la manera que Merryl Lynch hasta ahora lo ha hecho.

Donde la mayoría de los bancos estiman 20% a 25% de caída pico en los precios de las casas, ella enfatiza que el Case-Shiller presagia una caída del 33% en las ventas futuras de casas en la Bolsa Mercantil de Chicago.

Whitney cree que la caída actual será peor – cerca del 40% - debido a la pérdida del mercado de seguros y a la pausa en la disponibilidad de créditos hipotecarios. Esto significa mayor deficiencia: “La capacidad de refinanciamiento del consumidor se ha disminuido grandemente”.

Thomas Brown, un veterano analista bancario y cofundador de bankstock.com, está en total desacuerdo con los planteamientos de Whitney de que los bancos deben librarse de sus problemas de préstamos y que sus acciones no se levantaran hasta no abatir la problemática.

Brown disputa que los números que Whitney trae a colación son indicadores pasados. “Durante la última crisis crediticia la bolsa tocó fondo en noviembre de 1990, las pérdidas y acciones no ejecutadas no alcanzaron su máximo sino hasta bien entrado 1991,” asevera. “Honestamente, creo que si miramos atrás veremos que la credibilidad de Meredith Whitney tuvo su máximo el 15 de Julio” – el día que muchas acciones bancarias llegaron a su punto más bajo del año.

¿Arrogante?
Brown alega la “increíble arrogancia” de Whitney y añade que al no hacer una valoración justa ella menoscaba la bolsa: “La única explicación plausible es que ella no tiene idea de cómo evaluar los posibles riesgos adversos”.

Para ser justo, Whitney nunca ha dicho que las acciones bancarias no tengan valor. Ella compraría Wachovia a USD 5, por ejemplo (actualmente se valora a USD 16). Brown actualmente reitera, aun peyorativamente, parte de la esencia de la tesis de Whitney. Si hoy por hoy ella no tiene idea como evaluar adecuadamente las acciones bancarias, se debe a que la métrica no funciona. La relación precio-ganancia es innecesaria donde no hay ganancia. Lo mismo se aplica al querer valorar bancos según la relación libros-precios.

“El Citibank perdió el 50% de sus valores de libro desde el año pasado”, dice Whitney. No creo que estemos al final de la depreciación, seguiremos viendo caer los capitales, capitales elevados diluyéndose en acciones existentes y las bolsas cayendo aun más”.

Dada la profundidad de la crisis, Whitney espera ver a los reguladores bancarios forzar el casamiento entre instituciones y fundaciones de buen capital. El problema reside en que tiene que suceder antes que la FAS 141R entre en efecto en Diciembre.

Esta nueva regla, dice ella, “hará casi imposible la fusión bancaria”. La regla demanda que el adquiriente marque la cartera de mercado de la compañía a comprar, pero también marque su propia cartera de mercado. “Nadie querrá hacer eso”, dice Whitney.

Otro cambio regulatorio que podría hacer estragos: Al comienzo del próximo año la Oficina de Supervisión de Ahorros (OTS) prohibirá a los emisores de tarjetas de créditos usar la información crediticia externa para reajustar las tasas de interés.

Whitney considera la propuesta de la OTS bien intencionada, pero está convencida de que forzará a los bancos a reducir la cantidad de crédito a los consumidores, afectando un negocio que ha sido un punto raro y brillante, por lo tanto los consumidores reducirán más sus gastos, profundizando la recesión.

Whitney es fatalista: “mi predicción es desfavorable y así va a ser”. “Los números hablan por sí solos. Y lo que dicen es, esto está lejos lejos de haber terminado.