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Con una inversión de US$12 millones, el Grupo Agrisal abrió operaciones del hotel Holiday Inn Express, ubicado estratégicamente en la Pista Jean Paul Genie, una zona de gran crecimiento en la capital nicaragüense.

El salvadoreño Eduardo Quiñónez, director de la División Hotelera en Grupo Agrisal, llegó al país para estrenar las nuevas instalaciones y habla de la visión de convertirse, en corto plazo, en la primera cadena de hoteles para los hombres y mujeres de negocios.

¿Cuál ha sido la trayectoria del grupo Agrisal en la región?

Nace como un grupo cervecero en El Salvador, es un grupo de más de cien años, lo fundó Rafael Meza Ayau, quien era originario de Guatemala y que llegó a El Salvador sin un centavo y con su trabajo logró fundar la cervecería que ahora se llama industria La Constancia.

La Constancia se fue expandiendo, se metió en bebidas gaseosas y embotellamiento de agua, después de varias generaciones, en la tercera generación, el grupo decide salirse del negocio de bebidas, y nos encontramos con una decisión de qué hacer ahora.

Ya teníamos el World Trade Center, la primera etapa, y nos había ido bastante bien, y decidimos desarrollar eso y así es como nace Plaza Mundo, que ahora es un centro comercial de cuatro etapas y más de 30,000 metros cuadrados.

Hemos ido evolucionando como mundo, como familia, tenemos una estructura de gobernanza donde participan miembros de la familia, pero también miembros externos, una junta directiva muy formal, un presidente ejecutivo que ya no es de la familia y un presidente de la junta directiva que sí es de la cuarta generación de la familia.

El negocio de la hotelería nace hace más de 50 años, en realidad, fuimos accionistas del hotel que nace como un Intercontinental, el tercero en América Latina, y el negocio evolucionó, el país pasó por problemas económicos, políticos y sociales que ya todos conocen, y el negocio de turismo en El Salvador se vino a picada y casi que se abandonó el negocio hotelero.

En el noventa, el grupo decide entrar al negocio de lleno y adquiere la mayoría de las acciones del hotel, lo remodela y lo vuelve a posicionar como el hotel de San Salvador.

En el 2006, cuando sale del negocio de la embotelladora, decidimos entablar negociación con IHG, que es InterContinental Hotels Group, que tiene la marca Holiday Inn; en ese momento Holiday Inn estaba pasando por una transformación, pero ya veíamos el potencial que iba a tener tanto en el corto como en el largo plazo y firmamos un acuerdo de franquicia y desarrollo para la región centroamericana.

Incluimos siete hoteles en un período de siete años, incluía las plazas de Guatemala, dos en Honduras, San Pedro Sula y Tegucigalpa; San Salvador, Nicaragua, Costa Rica, y ese momento no estaba Panamá.

Iniciamos nuestro primer paso regional en San José y abrimos nuestro primer hotel en el 2011. Este año hemos abierto cuatro hoteles en Panamá, Tegucigalpa, Managua y otro en San José.

¿A cuánto asciende la inversión en los desarrollos hoteleros?

El hotel aquí, por ejemplo, costó US$12 millones, un poco más si le sumamos el IVA, pero casi todos son iguales, este es nuestro prototipo, podemos decir US$12 millones por hotel aproximadamente.

¿Qué aspectos encontraron atractivos para afianzarse en el negocio de desarrollo inmobiliario?

Si bien se habla de una integración centroamericana desde 1960, esto no es una realidad, y espero que en un futuro cercano nuestros países estén integrados y creo que la integración se va a dar por el lado del sector privado, más que del sector público.

Todos los empresarios centroamericanos tienen una misma visión y las mismas necesidades, creo que nuestros países tienen los mismos problemas y los mismos retos, es como casi que obligado porque un inversionista europeo o norteamericano nos ve como una sola región, las multinacionales están con sus bases más fuertes en toda la región.

Nosotros vemos como primer punto la integración que se está dando en la región centroamericana, dos, es el mismo viajero de negocios que está en Costa Rica, Guatemala o aquí en Nicaragua, la misma integración económica ha forzado que sea el mismo viajero, y este busca una buena cama, un cuarto grande, un buen desayuno, buen internet; ya no requiere de un hotel de lujo.

Lo que está solicitando, y quizá lo más importante, es la estandarización de que si yo llego a Guatemala, sea el mismo hotel, o el mismo concepto, en Costa Rica o Managua.

¿Cuando decidieron invertir en Nicaragua, qué aspectos tomaron en cuenta?

Está relacionado, la inversión extranjera en Nicaragua crece a pasos fuertes, hay una estabilidad macroeconómica, se ven buenas inversiones tanto en lo público como en lo privado, el mercado hotelero que está creciendo.

Si uno ve la data del turismo en el país, va en aumento, las ocupaciones hoteleras están bastante bien, más empresarios salvadoreños y otras partes de Costa Rica y Honduras me han comentado que cuando viajan acá, a Managua, les es difícil encontrar hotel, hay buenas ocupaciones y buenas tarifas.

Digamos que todas las condiciones para una inversión nueva, como la nuestra, se están dando.

En Nicaragua está implementándose una alianza público-privada para los cambios. ¿Cree en esas alianzas como un mecanismo para resolver problemas en los países de la región?

Sin duda, las alianzas son buenas para el desarrollo económico de cualquier país y se dan especialmente en inversiones donde normalmente han sido controladas por el Estado, energía por ejemplo, donde también los montos son bastante elevados.

Sí son necesarias, y definitivamente le da cierta estructura, formalidad digamos, a las inversiones que normalmente se dan en un sector público. Yo sí creo en las alianzas público-privadas, ayudan inclusive a generar confianza, no solamente con el público local sino también con la comunidad internacional especialmente aquellos que financian este tipo de proyectos como el BID, el Banco Mundial, el FMI, etcétera.

Entonces, es una forma de crecer de la mano, y ustedes aquí lo están haciendo muy bien.

Retomando lo de esta inversión, el concepto de este hotel está dirigido a los hombres y mujeres de negocios…

Sí, pero eso no excluye viajeros turísticos de familia.

Nicaragua está tratando de desarrollar el turismo de convenciones. ¿El grupo ofrece esas facilidades?

De hecho, el hotel nuestro en El Salvador tiene uno de los centros de convenciones más grandes de Centroamérica y es un negocio o un sector que está generando mucha expectativa a nivel no solo local sino que regional.

En Panamá creo que ya inició la construcción de un centro de convenciones muy grande, pero como que todos de repente estamos corriendo detrás de la misma pelota, creo que cada país debe encontrar su nicho, su especialidad, yo sí creo en el negocio de convenciones, pero no creo que todos los países de Centroamérica debemos estar en el mismo negocio.

Debemos encontrar algo como región, como región creo que tenemos mucho que ofrecerle al turista, y no lo estamos explotando: volcanes, lagos, playas, ecoturismo, es decir hay de todo en Centroamérica.

 

¿Quién es?

Eduardo Quiñónez

Nacionalidad: salvadoreño.

 

Es el director de la División Hotelera en Grupo Agrisal, un importante conglomerado empresarial que tiene una trayectoria de más de 100 años en Centroamérica.