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Unos 18 talleres dedicados a la elaboración de rosquillas y hojaldras en el departamento de Madriz, podrían alcanzar su certificación de Buenas Prácticas de Manufactura, BPM, a inicios del próximo año, lo que abriría las puertas a nuevos clientes y mercados.

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“El reto es lograr que estas pequeñas empresas puedan en 2015 certificarse en BPM. Con esta última fase del proyecto de género, gracias al apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, Usaid, se les aplicará un complemento en equipamiento y eso mejorará sus talleres", explicó Reyna Isabel Rayo, técnica enlace de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua, APEN, en Madriz.

Estas empresarias de rosquillas son atendidas por APEN desde 2014 a través del proyecto denominado “Promoción de la equidad de género en las cadenas de valor para el desarrollo exportador de Nicaragua", financiado por la Unión Europea y Cosude.

El proyecto atiende a 18 mujeres, todas dueñas de talleres de rosquillas y hojaldras ubicadas en los municipios de Somoto y Yalagüina, ambos pertenecientes a Madriz.

Nuevos mercados

“Queremos terminar en este año, de ser posible, la ampliación de nuestra planta, para poder elaborar productos más inocuos y limpios. Además necesitamos cumplir con todas las exigencias del mercado internacional, entre estas está obtener una certificación que nos permita exportar a nuevos mercados o bien ingresar a mercados más formales a nivel nacional", expresó Fátima Carazo Toruño, gerente propietaria de Rosquillería Alondra.

Toruño, integrada al proyecto de APEN, con su pequeña empresa procesa diario cuatro quintales de maíz para elaborar unas 65,200 unidades de rosquillas y hojaldras. Su taller genera 19 empleos fijos y tres empleos temporales.

“A partir de que APEN empezó a trabajar con esta empresaria se despertó un gran interés en el sector y muchas de ellas están haciendo sus mejores esfuerzos para abrirse camino y poder exportar sus productos. Muchas de las empresarias han comenzado a mejorar la infraestructura de sus talleres con la ayuda de un financiamiento gestionado por APEN con el Fondo de Desarrollo Local, por un monto de US$3,000 para cada empresaria", indicó Rayo.

El proyecto de género contempló la capacitación en temas de BPM e incluyó el acompañamiento por un período determinado con estudiantes de la Universidad Nacional de Ingeniería, quienes asistieron a las empresarias en el proceso productivo.

Logros del proyecto

“Podemos decir que uno de los principales logros del proyecto es que todas las 18 empresarias tienen su licencia sanitaria y 10 de ellas ya cuentan con registros sanitarios”, agregó la técnica de APEN.

Cuando el proyecto de género inició en Madriz, tan solo tres de las empresarias de rosquillas contaban con registros sanitarios, los que estaban desactualizados, según registros de APEN. Para que cada empresaria pueda obtener su registro sanitario debe cumplir con: estándares de calidad, licencia sanitaria, registro de marca, tener sus papeles en regla con la Dirección General de Ingresos, debe contar con un aval del Ministerio de Salud y cumplir con ciertos requisitos del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio.

"Si Dios lo permite en el 2015 lograremos obtener la certificación. Yo quiero estar certificada para facilitar la exportación de mis productos".

 

En los municipios de Somoto y Madriz existen 104 talleres de rosquillas, cada uno genera entre 15 y 30 empleos.