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“Nicaragua tiene que potenciar las políticas que sustenten un desarrollo económico sostenible para facilitar un mejor nivel de vida a los nicaragüenses, con educación de calidad, salud suficiente, mayor expectativa de vida y enfoque centrado en el ser humano”.

El Instituto Nicaragüense de Desarrollo (INDE) está formulando un enfoque de desarrollo y productividad para el país, con el fin de generar discusión, buscar y lograr consenso sobre una visión a mediano y largo plazo.

Nicaragua sigue siendo uno de los países menos desarrollados de América Latina y es el segundo más pobre después de Haití. Según las Naciones Unidas, 2.4 millones de personas viven en situación de pobreza, de las cuales 1.7 millones habitan en zonas rurales del país, sobreviviendo con menos de un dólar por día.

Para lograr un desarrollo sostenible, Nicaragua necesita crecer entre 8 y 10 por ciento anual, mejorando los índices de productividad, competitividad y facilidad de hacer negocios. Necesitamos además, entre otros, salud y educación de calidad, y sobre todo, reducir la desigualdad y la pobreza. No es una tarea fácil, porque depende de muchos actores, tanto del sector público como del privado; es necesario que todos los nicaragüenses nos involucremos.

La coordinación de los sectores público y privado es fundamental para lograr los objetivos anteriores. El rol del sector público es garantizar una mejor salud, acceso a la educación, seguridad, estado de derecho, una mejor infraestructura y reglas claras. En cambio, el sector privado tiene que contribuir a generar el crecimiento, produciendo bienes y servicios de calidad, empleo digno y mayor productividad y competitividad. En el INDE, nos hemos propuesto generar una agenda nacional de desarrollo.

La micro, pequeña y mediana empresa juega un papel importante en nuestra economía. En Nicaragua, hay 12 leyes para fortalecer las Pymes, sin embargo no hay recursos ni políticas suficientes para desarrollarlas. Hay muchas buenas intenciones, pero de ahí no pasan.

El acceso a financiamiento también sigue siendo clave para el sector privado, para contribuir a mejorar la productividad en nuestro país. Nicaragua requiere mayor profundización del crédito, asistencia técnica, apertura de nuevos mercados para nuestros productos y acceso a tecnología. En nuestra nación, por ejemplo, no tenemos adecuadas estadísticas y necesitamos tomar decisiones en base a números, necesitamos estar informados.

La productividad y competitividad en nuestro país tienen que ser objetivo de Estado, que sirvan de marco para el diseño y la aplicación de las políticas públicas, que incluyen, entre otras, las de comercio exterior, infraestructura y transporte, la política financiera y tributaria, así como la investigación conjunta entre sectores empresarial y Gobierno, universidades y centros de investigación, para una mayor innovación. También es importante el diseño adecuado de las políticas macroeconómicas y su continuidad. El sector privado puede aportar mucho para mejorar la productividad y la competitividad.

Nuestra propuesta también incluirá algunas recomendaciones en el área de la educación. Siendo esta de vital importancia y que requiere de un compromiso serio del Gobierno, sector privado y organismos de la sociedad civil. Se requiere de mayor inversión a nivel primario, como la base del aprendizaje a futuro. En Nicaragua, de cada 100 habitantes, menos de 11 han terminado la secundaria, es decir que contamos con una fuerza laboral con poca educación y productividad.

Todos estos desafíos son los que hemos venido analizando y lo que queremos es incluir en la propuesta recomendaciones de política para alcanzar los objetivos anotados. Nosotros, en el INDE, esperamos tener lista esta propuesta a mediados del próximo año, con la idea de que se convierta en una pieza clave para acelerar el desarrollo económico.