•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Desde las aulas de la Universidad Americana, UAM, la joven arquitecta María José Rojas comenzó a trabajar en un proyecto que luego convirtió en una pequeña empresa: Estudio de diseño Mün. Es un pequeño negocio de mobiliarios de metal y vidrio, con la particularidad de que usa material en desuso para sus creaciones.

"Pasó a ser mi empresa cuando me di cuenta que, aparte de que me gustaba mucho, podía comercializarlo y que les estaba gustando mucho a mis clientes”, cuenta la joven emprendedora.

Ese proyecto le permitió recientemente obtener un reconocimiento por parte del Banco Interamericano de Desarrollo, BID; un premio que usará como capital semilla para impulsar más su negocio. María José nos cuenta su historia de éxitos.

 

¿Cómo surgió la idea de hacer mobiliarios con material en desuso?

En la Universidad (Americana), empezamos el proyecto y yo decidí trabajar con mobiliarios. Me fui a una chatarrera y comencé a encontrar ciertas piezas que armamos e hicimos mesas, lámparas y una serie de artículos. La belleza de eso es que a esas piezas les comenzamos a dar otro uso, sin quitarles lo que fueron en su momento.

 

¿Cómo fue el primer artículo que logró crear?

El primer artículo fue en la universidad. Me fui a la chatarrera, encontré las piezas y a alguien que pudo hacer lo que yo quería: nunca había trabajado con metal, pero ahora sí lo hago. Estuve en clases de soldadura y empíricamente he aprendido un montón. Cada cosa que hacemos, tenemos que descubrir cómo hacerla, y eso es lo más entretenido y simpático de todo.

Lo primero que hice fue una mesa, con una silla de rueda y unos cables de alta tensión. El ring de la silla de ruedas lo usamos como “top” y le pusimos un vidrio encima. Los cables de alta tensión los pusimos ovalados y trenzados, y formaban las patas de la mesa.

 

En el negocio, ¿cuál ha sido el resultado?

Es una línea que gusta mucho. Es algo nuevo en Nicaragua, pero que cada vez va teniendo mayor acogida.

Me fui encontrando con muchos pegones. Uno de ellos fue que no tenía dónde vender el producto. Ahora tengo este espacio llamado Elementary, que trata de cubrir ese obstáculo. Está mi marca, pero la idea es que vengan diferentes tipos de artistas y digan ‘este es un espacio donde puedo poner mis obras’. (Asimismo esperamos que) el público pueda venir y conocer que aquí puede encontrar productos nacionales, con calidad y estética.

 

¿Cómo ha logrado superar esos obstáculos encontrados en el camino?

Creo que el más fuerte de todos fue cierta inseguridad que sentí en algún momento, porque es algo nuevo lo que estaba haciendo, algo diferente, y a veces no se sabe si es el camino adecuado.

 

Dicen los expertos en emprendimientos que parte del éxito de los emprendedores está en la perseverancia. ¿Ha sido su caso?

Hasta cierto punto. También he tenido mucha suerte y he sabido aprovecharla.

Tal vez, si me pregunta qué edad tengo, se dará cuenta que para mi edad estoy bien adelantada. El universo ha conspirado para que una cosa vaya saliendo detrás de otra.

Ahorita el premio del BID, me permitirá tener mi propio taller.

 

¿De cuánto fue la inversión inicial del negocio?

La inversión inicial la conseguí gracias a mi familia, que fue la que creyó en el proyecto. Fueron alrededor de US$10,000, incluyendo la tienda.

 

¿Cuántos empleos genera?

Tenemos dos espacios. La tienda Elementary, que es donde está la marca Mün y los demás artistas. (Y pretendo que todavía se incorporen más artistas) Y está el taller. Son unas seis personas.

 

¿Cómo ha sido la experiencia del premio del BID?

El concurso lo dirigieron a emprendedores que hubieran descubierto una oportunidad de negocios, o que identificaran una necesidad dentro de la comunidad y encontraran una solución escalable. Tenía que ser un aporte al cambio climático. (Su proyecto lo es porque recicla material en desuso).

Entonces participé con Mün como proyecto. La convocatoria fue para Latinoamérica y el Caribe: fueron 774 propuestas, de las cuales resultamos 16 finalistas, que ya éramos ganadores del premio de capital semilla. Luego concedieron cinco reconocimientos especiales y ahí estaba yo. El premio fue de US$15,000, que serán invertidos como capital semilla.

 

¿Quiénes fueron los ganadores de los primeros cinco lugares?

Centroamericana y mujer, solo yo.

Los otros cuatro ganadores fueron: un muchacho chileno con un proyecto de energía a base de olas; uno argentino, con un proyecto de dinero ambiental que intercambiaba plástico y vidrio por dinero ficticio, con el cual después podías pagar el estacionamiento; era como puntos de una tarjeta de crédito. Un muchacho de Ecuador, con una especie de invernaderos verticales y uno de Colombia, con un prototipo para crear alimento para el ganado allá (en su país).

 

¿Qué se siente recibir ese premio, sola entre ganadores de otros países de Latinoamérica?

No te lo creerías (sonríe emocionada).

Yo estaba pendiente de la página web y cuando comunicaron que había 774 propuestas de Latinoamérica y el Caribe, dije “bye, (sonríe) está difícil”. Y a los días me llegó el correo de que era finalista. Y yo no me lo creía. Pero todavía me lo creía menos cuando quedé entre los primeros cinco lugares. Estaba súper emocionada.

Todas esas personas son increíbles, con grandes ideas. Y más cuando tienen esas ideas diferentes. A nuestra edad, recién graduada de la universidad, no tenemos opciones de financiamiento ni apoyo.

Ese premio es como la oportunidad que te dan y como que te digan: "creemos en vos, tomá, hacélo".

 

También ha recibido apoyo por parte del programa Impulsa tu Empresa, de Technoserve. ¿En qué consistió?

Creo que la parte increíble e importante, y es lo que decía que el universo comienza a conspirar con vos, es que todo lo que vas necesitando, en mi caso, ha venido saliendo.

Ese programa ha jugado un papel importante por el asesoramiento. Por los talleres y enseñarme a hacer las cosas: el ¿qué hacer? ¿Qué no hacer? ¿Y cómo hacerlas?.

 

Emprendedora

María José Rojas.
Profesión: Arquitecta.
Edad: 26 años.
Se graduó en la Universidad Americana, UAM, hace tres años.

 

"Lo primero que hice fue una mesa, con una silla de ruedas y unos cables de alta tensión… Es una línea (de mobiliarios) que gusta mucho. Es algo nuevo en Nicaragua, pero que cada vez va teniendo mayor acogida.