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El precio del petróleo entra al sprint final del año sin poder superar el desplome de los últimos meses, motivado por el exceso de oferta en el mercado, en parte debido al “boom” del crudo no convencional de Estados Unidos.

El petróleo intermedio de Texas (WTI), de referencia en Estados Unidos, cerró el miércoles reciente en US$55.84 el barril. Ese nivel está cerca de la mitad de los US$107.26, el máximo anual, con el que terminó el 20 de junio de este año.

En las cuatro jornadas que quedan de operaciones en los futuros del petróleo, los analistas descartan cualquier movimiento brusco y las apuestas ya se enfocan hasta dónde puede estar la base de un precio que lleva meses dando tumbos, y que puede bajar más.

Stephen Schork, que elabora un boletín especializado en energía, sostiene que se ha notado un incremento en posiciones de operadores que están apostando por un valor del barril en US$40 para fines del mes próximo.

“Si hay un mercado activo de un precio por debajo de los US$40 ahora, no puedo anticipar que estemos ni si quiera está cerca de tocar fondo ahora”, declaró el analista a la cadena CNBC.

Producción de OPEP

La caída del precio del WTI y del Brent, el crudo de referencia en Europa en los mercados globales, se ha agudizado desde que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) decidió a fines de septiembre no limitar su producción.

La reunión de ministros de ese cártel terminó sin decisiones, a pesar de que algunos países, como Venezuela, buscaban reducir la producción ante una disminución de la demanda y perspectivas de que el crecimiento del consumo de energía se está reduciendo.

Pero la OPEP se encarga de producir la tercera parte del petróleo que se consume en el mundo, unos 90 millones de barriles diarios, mientras que la producción propia de algunos países como Estados Unidos fuerza a ese cártel a buscar medios para asegurar su mercado.

Producción de EE.UU.

Y es que desde que en 2008 en Texas comenzaron a explotarse los primeros yacimientos de petróleo “shale”, obtenido de formaciones de rocas de esquisto, Estados Unidos ha venido reduciendo su dependencia de los mercados externos.

En diciembre de 2007, antes de que comenzara el “boom” del petróleo no convencional, Estados Unidos producía 5.1 millones de barriles diarios en sus campos tradicionales. En septiembre pasado, en cambio, su producción llegó a los 8.9 millones.

La Agencia Internacional de Energía (AIE), en un informe que difundió a comienzos de este mes, calcula que Estados Unidos será autosuficiente en materia energética en 2035, teniendo en cuenta la tendencia del crecimiento de su producción de hidrocarburos.