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La caficultura nicaragüense estará atravesando una etapa especial en Nicaragua en el 2015 a consecuencia de diversos elementos que influirán en la cosecha cafetalera y en los precios del grano de oro.

En los últimos tres años, el promedio de la producción cafetalera ha sido de aproximadamente 2 millones de quintales, de los que más del 80% se exportan a Estados Unidos, Canadá, Europa, Venezuela, principalmente.

En la actualidad, muchos productores han expresado su pesimismo a consecuencia del comportamiento climático y de las plagas que han afectado los cafetales en los últimos años, previéndose una cosecha de 1.7 millones de quintales para el período 2014-2015.

Ahora bien, si bien es cierto, que la producción de café es cíclica y que periódicamente sufre una baja, muchos productores también están implementando cambios sistemáticos en sus plantíos que estarán dando resultados en el mediano plazo y que pueden incluso hacer crecer la producción nacional o bien, el monto exportado del grano.

Esto se debe a que en los últimos cinco años, muchos pequeños productores dueños de parcelas entre 3 a 10 manzanas y que pueden atender óptimamente sus plantíos, han comenzado a tornar su producción a la industrialización y darle valor agregado. De esa manera, los productores pueden obtener mejores precios que los que obtienen los grandes productores, como se puede apreciar en productores de Carazo y de la zona norte del país y compensar la baja producción que puedan ocasionar los cambios climáticos y plagas.

Lo anterior, sumado al programa “Fondo de Transformación y Desarrollo de Caficultura”, que promueve el gobierno para dinamizar la caficultura, inyectan un poco de optimismo a los retos que enfrenta la caficultura y se espera que este año los precios internacionales aumenten, o al menos no desciendan del precio promedio del 2014 que fue de US$160.25 por quintal.

Dada la tendencia a la baja que ha experimentado el precio internacional del petróleo en los últimos meses, nuestros costos de producción y transporte del café podrían también experimentar una baja, lo cual podría resultar en un margen positivo para nuestros productores.

El futuro de nuestra caficultura deberá apuntar a depender menos de las exportaciones de café oro y aumentar más la producción de cafés especiales, con el fin de generar mejores ingresos para nuestros productores y más divisas para nuestro país.

 

* Especialista en mercado internacional