Jorge Eduardo Arellano
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Ahora es oficial: la economía de Estados Unidos está en recesión desde diciembre de 2007, anunció ayer un panel de economistas encargado oficialmente de estudiar los ciclos económicos.

El Comité de Investigación del Ciclo Económico de la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER) dijo que llegó a esa conclusión, durante una teleconferencia realizada el viernes.

Pese a que una recesión es generalmente definida como dos trimestres consecutivos de descenso de la actividad económica, el panel tiene sus propios criterios para determinarla.

“Una recesión es un descenso significativo de la actividad económica que se extiende a través de sus sectores, que dura más de unos pocos meses, normalmente visible en producción, empleo, ingreso real y otros indicadores”, señala el comité.

“La recesión comienza cuando la economía alcanza un pico de actividad y termina cuando la economía toca su piso. Entre piso y pico, la economía está en expansión”, agrega.

El comité subraya que “identificó diciembre de 2007 como el mes en el que la economía alcanzó la cima, luego de determinar que el subsiguiente declive de la actividad económica fue lo suficientemente amplio como para calificar como una recesión”.

La última fase de expansión económica duró, por tanto, seis años y un mes. “La precedente expansión en los años noventa había durado 120 meses (diez años exactos), añadió el organismo.

Las dos recesiones precedentes habían durado ocho meses: desde julio de 1990 hasta marzo de 1991, y desde marzo a noviembre de 2001. La más prolongada que se registró en el siglo XX fue la llamada Gran Depresión, que estalló tras el crack bursátil de 1929 y se extendió hasta marzo de 1933.

Inició con crisis hipotecaria
El comienzo de la recesión, en diciembre de 2007, fue precedido en seis meses por el desencadenamiento de lo que, según numerosos observadores, marca el inicio de la crisis de las hipotecas “subprime” (créditos hipotecarios de riesgo): la liquidación de dos fondos especulativos que operaban en ese tipo de papeles, en los cuales invertía el banco Bear Stearns.

Para resumir sus criterios, la NBER explica que “una recesión es una baja significativa de la actividad económica que se disemina a través de la economía durante varios meses, y normalmente es visible en la producción, el empleo, el ingreso real y otros indicadores”.

La oficina afirma que se apoya sobre cuatro medidas mensuales de la actividad económica para diseñar un cuadro más completo que el Producto Interno Bruto (PIB).

La mayor parte de los países definen la recesión como el encadenamiento de dos trimestres consecutivos de contracción del PIB.

El número de empleos en la economía estadounidense “alcanzó un pico en diciembre de 2007 y bajó todos los meses posteriores”, explicó el NBER.

La medida del ingreso disponible de los hogares empleada por la NBER “tuvo un pico en diciembre de 2007, y siguió una evolución en zigzag a partir de entonces hasta junio de 2008 a niveles ligeramente inferiores al pico, y cayó de manera general desde junio”.

Las ventas en volumen de bienes y servicios, incluidos los bienes importados, alcanzaron “un pico bien definido en junio de 2008”. Finalmente, la producción industrial tuvo su pico en enero de 2008.

Por todas estas razones, la NBER considera que incluso si el primer trimestre de 2008 fue de crecimiento del PIB (+1.0 por ciento en ritmo anual con relación al precedente), se trataba de un trimestre recesivo, al igual que el segundo, que sorprendió con un alza robusta de 2.8 por ciento del PIB.

El presidente de la Reserva Federal (FED) estadounidense, Ben Bernanke, reconoció ayer que la “posibilidad de utilizar una política clásica de intervención sobre las tasas para sostener la economía es evidentemente limitado actualmente”.

Sin embargo, el Banco Central dispone “de numerosos medios” de intervención aumentando la liquidez disponible, agregó Bernanke, en un discurso pronunciado en Austin (Texas, centro-sur de Estados Unidos).

Bernanke estimó además que la inflación en Estados Unidos volverá en 2009 a un nivel aceptable para la FED, en momentos en que algunas voces advierten del riesgo de deflación.