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SEGUNDA ENTREGA Y ÚLTIMA

 

La Unión Europea ha declarado el 2015 como el “Año Europeo del Desarrollo”, una llamada de atención para que los ciudadanos europeos y del resto del mundo tomen conciencia de la importancia para todos de la cooperación al desarrollo cuyo único propósito debe ser superar la pobreza, explica el español Javier Sandomingo, jefe de la Delegación de la Unión Europea en Nicaragua, Costa Rica y Panamá y ante el Sistema de Integración Centroamericana (SICA).

En Nicaragua existe, según el funcionario, un gran nivel de conciencia de que los países que conforman la Unión Europea son amigos que están en “la mejor disposición de ayudar cuando se les solicita”, a pesar de sus propias limitaciones por las crisis económica que atraviesan.

 

¿En qué consiste el ‘Año Europeo de la Cooperación’?

Es una especie de llamada de atención a los ciudadanos europeos sobre la realidad del subdesarrollo y de las políticas orientadas a intentar superarlo. Es una preocupación de la opinión pública europea, de hecho hay sondeos recientes según los cuales tres de cada cuatro ciudadanos europeos creen que la Unión Europea debe tener una política de cooperación al desarrollo.

Incluso casi la mitad de los ciudadanos creen que debería incrementarse el volumen de recursos que dedicamos a ello. Esto luego contrasta con el hecho que la mayoría de los consultados en realidad no sabe lo que hace la Unión Europea. Pero de eso se trata, de que sepan lo que hace y el momento es bastante oportuno, porque en 2015 concluye el plazo en que deberían estar alcanzados los Objetivos del Milenio.

Pienso que deberemos definir unos nuevos objetivos para seguir avanzando en la misma dirección, que no es otra que erradicar la pobreza en el mundo por simplificar.

 

La última encuesta del Eurobarómetro señala que para el 85% de los europeos, la cooperación es una forma de crear conciencia sobre la ayuda.

El Eurobarómetro refleja lo que la gente piensa; creo que en este caso se debe llamar la atención de que sus ciudadanos reclaman un mayor compromiso en esta materia. Las cosas no son sencillas, todos querrían aumentar el dinero que dedican pero usted sabe que en Europa, en algunos países, hay dificultades económicas y no siempre se puede hacer lo que se quiere. Entonces, los gobiernos deben tener claro sus opiniones públicas, eso es lo que les piden…

 

Pero en una Europa afectada por la crisis, ¿cree que permanezcan esas ganas de seguir brindando cooperación en el futuro?

No tengo ninguna duda, y de hecho, como es verdad que digo que hay dificultades. Esta encuesta se ha hecho cuando llevamos años con esas dificultades, a pesar de eso parece haber, a juzgar por los resultados del Eurobarómetro, una demanda mayoritaria en Europa de que la crisis no debe afectar nuestros compromisos en materia de cooperación.

 

Los recientes ataques en París para algunos podría generar un incremento de la islamofobia y quizás hasta de racismo, ¿afectará de alguna manera la visión que tienen los europeos de cooperar?

Espero y creo que no. Estas cuestiones hay que tomarlas en su dimensión. Lo que ha ocurrido es que tres o cuatro fanáticos han hecho las cosas que hacen fanáticos en muchas partes del mundo. A partir de ahí, yo no generalizaría comportamientos hacia sectores sociales, sectores religiosos, ni siquiera grupos étnicos. Esto ha sido el acto de unos indeseables que hay en todas partes.

 

¿En qué beneficia a los europeos la cooperación al desarrollo?

Estoy seguro que la Unión Europea lo que intenta hacer es asumir sus responsabilidades como actor global y contribuir a hacer frente a los problemas que en materia de desarrollo se viven en otras partes del mundo. Nosotros creemos que el desarrollo es una tarea de todos, porque nos afecta a todos, no solo afecta a los países que llamamos eufemísticamente en desarrollo.

La pobreza nos afecta a todos, porque crea inestabilidad y es una amenaza a la estabilidad y la seguridad mundial, pero y por qué no decirlo así: reduce las posibilidades para nuestro comercio exterior. Esto no es Hollywood, se trata de asumir responsabilidades y la Unión Europea entiende que como actor global tiene determinadas responsabilidades del desarrollo en zonas fuera de la misma Unión Europea.

 

Hablando de cooperación con Nicaragua, ¿ustedes creen que la población del país está consciente de la dimensión de la cooperación europea?

Tratamos de que lo estén. Creo que hay una conciencia de que la Unión Europea es un amigo de Nicaragua que está en la mejor disposición de ayudar cuando se le solicita, que tiene sus limitaciones en cuanto a recursos como a capacidad, pero tiene la mejor voluntad de colaborar cuando se le pide.

Nosotros cuando adoptamos proyectos de cooperación, lo hacemos después de unas consultas casi inacabables, con los actores locales implicados. Creemos, en la medida de nuestras posibilidades, estar haciendo lo que aquí se espera que hagamos.

 

¿Qué va a implicar la cooperación con Nicaragua para este nuevo ciclo que termina en 2020?

Los sectores en los que vamos a trabajar son la educación, el desarrollo económico, sobre todo en el sector productivo en general y en el sector rural en particular, y la lucha contra las consecuencias del cambio climático y otros desastres naturales. Se destinarán 204 millones de euros, aún no estoy en disposición de decir qué vamos a hacer con los recursos que tenemos, ni cuándo, pero estamos trabajando con el Gobierno, que es nuestro interlocutor principal, y con el resto de actores con los que trabajamos. De momento no tenemos ningún proyecto formulado con cargo a la nueva cartera de recursos. Ya lo haremos.

 

Nicaragua es uno de los seis países que serán beneficiados por la Unión Europea en el ciclo de  cooperación 2014-2020. La cooperación estará enfocada en apoyo al sector productivo, concentrado a Mipimes y productores en zonas rurales, educación efectiva para el empleo y adaptación al cambio climático.

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