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La fuerza exportadora de Nicaragua hacia la Unión Europea ha venido disminuyendo en los últimos dos años, después de que en años anteriores --a excepción de la crisis financiera que afectó a nivel mundial entre 2008 y 2009-- esta se mantenía en constante crecimiento.

El valor de las exportaciones en el 2014 a Europa cayeron en un 12% con respecto al año anterior y precisamente en el 2013 ya habían disminuido un 6% con respecto al 2012.

Lo que más sorprende del descenso de las exportaciones al bloque europeo, es que ocurre justo cuando entró en vigencia el año pasado el Acuerdo de Asociación, AdA, entre los países de Centroamérica y Panamá con la Unión Europea.

Entre las razones que dan algunos especialistas al analizar este bajón en las exportaciones de Nicaragua a Europa, señalan que el país debe organizar mejor sus políticas productivas en función de un fortalecimiento del sector agropecuario y agroindustrial.

La gerente general de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua, APEN, Azucena Castillo, estima que en el caso del AdA con la Unión Europea, este no ha dado todo lo que tiene que dar porque obedece a un asunto de demanda, en el que Europa ha sido bastante lenta en recuperarse.

salto tecnológico

“Pero además aún no tenemos los productos porque nuestro sector productivo todavía trabaja con una cultura que hay que cambiarla hacia una nueva basada en la tecnología. Si no damos ese paso para elevar nuestra competitividad, creceremos por defecto, por gravedad, pero no por el esfuerzo”, expresó Castillo.

La matriz exportadora de Nicaragua se basa en diez principales productos: carne bovina, café, oro bruto, azúcar, maní, camarón de cultivo, queso, leche, frijoles, aceite y grasas.

Luego hay un bolsón, que en las estadísticas oficiales se le conoce como otros, donde existen una serie de productos, “que entre todos, tienen el potencial de lo que la carne y el oro conjuntamente exportan”, asegura Castillo.

“Son productos agrícolas o derivados de lo agropecuario, además aquí están muchos productos no tradicionales como la chía, frutas, vegetales y hortalizas, y allí se le abre a Nicaragua una gran oportunidad, pero aún se carece de un proyecto de gobierno que impulse a estos sectores que representan el 18% del Producto Interno Bruto”, indica Castillo.

Por su parte, Roberto Brenes, especialista en comercio exterior, considera que este decrecimiento se debe en gran medida a que las exportaciones de Nicaragua se están diversificando en cuanto a los mercados de destino, lo que es una señal muy positiva para el país.

Países como Estados Unidos, la misma Unión Europea, Canadá, Venezuela, México y Centroamérica han figurado en los últimos años como principales destinos de las exportaciones de Nicaragua.

Los nuevos mercados

“Sin embargo, hay nuevos mercados que han comenzado a figurar como destino de nuestros productos que van día a día creciendo y tomando importancia en nuestra economía como es el mercado de Rusia, Chile, China (Taiwán), Japón, entre otros, y es muy probable que alguno de nuestros productos sean más competitivos en unos mercados que en otros y eso cause una baja en exportaciones a determinados destinos”, analiza Brenes.

Brenes opina que Europa tendrá una importancia muy grande como mercado de destino una vez que las pymes y grandes empresas hayan cumplido con los requisitos que exigen los compradores.

“En la actualidad hay algunos programas financiados por la Unión Europea para preparar a eses empresas a penetrar el mercado Europeo con mayor fuerza y de esa forma evitar que nuestras exportaciones a ese mercado sufran un descenso”, asevera Brenes.

Según Brenes, al concluir los proyectos de cooperación, el país tendrá la ventaja de tener muchos productores preparados para exportar a Europa y a la vez otros mercados muy exigentes que requieran las mismas calidades y requisitos.

“En Nicaragua, las pymes derivadas de actividades agropecuarias y agroindustriales, dentro de una escala del 1 al 10 de competitividad, aún se ubican en 4.17, “es decir les falta muchísimo para poder cumplir con todo lo que exigen los mercados internacionales, por eso en Europa hay un mercado que espera”, opina la gerente general de APEN.

La gerente de APEN explicó que hay algunas empresas (pymes) que ya tienen hasta compradores listos, sin embargo necesitan fondos para obtener la certificación que les exigen esos mercados, lo cual resulta caro para una pyme, “es decir que también se enfrentan al problema del financiamiento”, agregó Castillo.