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Extensas serranías de donde sale uno de los mejores cafés de Nicaragua se dibujan en el horizonte para revelar uno de los más bellos paisajes del territorio nacional, mientras los lomos de míticas montañas con el Chipote, el Chachagua, la Zupa y el Trabón son cubiertos por un intenso manto blanco.

Veinte años atrás, esos cerros segovianos llenos de leyendas, de historias, revelaban toda la crudeza del conflicto que envolvió a Nicaragua en los años 30 del siglo XX y desde finales de la década del 70, y que continuó su curso en los años 80.

Hoy la situación es otra. Los antiguos cerros ubicados cerca de la localidad de El Jícaro-Murra ya no tiemblan con las explosiones que ocurrían dos décadas atrás, producto de los intensos combates entre la ex Contra y las tropas del Ejército Sandinista; ahora están llenos de actividad campesina, de esperanza en el futuro, aunque siempre con crecientes dificultades.

Un dicho popular afirma que “quien quiere, puede”. Eso parece haberlo entendido bien los campesinos de la zona de El Jícaro-Murra, quienes teniendo como actividad principal el cultivo del café, se organizaron en la Cooperativa Multisectorial de Productores de Café Orgánico Certificado Las Segovias (Prococer).

La iniciativa de Prococer surge con la implementación del Proyecto de Asistencia Técnica en la Producción de Café Orgánico Certificado, de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos, con apoyo financiero del Programa PL-480 que impulsó la Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos entre los años 1998 y 2002.

El programa de producción de café orgánico integró a un mil 200 productores de los municipios de El Jícaro, Murra, Ciudad Antigua, San Fernando y Jalapa. Por medio de él hubo capacitación dirigida a la organización empresarial y asistencia técnica para la producción de este tipo de café.

Prococer nació con 150 productores, pero actualmente tiene unos 600, quienes han tenido apoyo de la agencia danesa Danida, Twin Trading, Funica y el Servicio de Cooperación Holandés, tras de lo cual decidieron desarrollar una marca de café de alta calidad.

Una marca para el futuro
Este café es comercializado con el slogan de “El Doradito”, una marca para el futuro, de un exquisito café segoviano que ha comenzado a posesionarse del mercado interno, al tiempo que se ha lanzado a la conquista de Europa y Estados Unidos.

El nombre de “El Doradito” proviene de la zona donde es cultivado, donde había mucha madera y oro; pero Don Santos Baudilio Lagos dice que el nombre del café proviene de el tostado que se le da al grano de oro.

Ernesto Canales, Presidente de la Prococer, señala que los 600 productores cultivan alrededor de dos mil manzanas de café certificado.

Este café, según Ana Bel Then Luna, experta en mercadeo, dice que una vez procesado adquiere sabores a cítricos, a chocolate y es suave, dulce y cremoso, de alta calidad tanto para el consumidor nicaragüense como para el de Estados Unidos y Europa.

Café El Doradito viene en presentaciones de 400 gramos, es cultivado en forma totalmente orgánica, bajo sombra, a alturas promedios de un mil 200 metros. Ya cosechado es secado al Sol, respetando el medio ambiente. Todo el proceso es certificado por el organismo Bío Latina.

Entre tanto, María Auxiliadora Briones, Directora de Funica, expresó que la organización ha venido acompañando a Prococer facilitando su desarrollo y apoyándoles financieramente para su posicionamiento en el mercado nacional, aunque la organización ya ha exportado unos 20 mil quintales del grano hacia Europa y Estados Unidos.