Manuel Bejarano
  •  |
  •  |

Fátima Carazo, propietaria de Rosquillería Alondra, en Yalagüina (Madriz), recibió un crédito que le permitió ampliar su fábrica de rosquillas y hojaldras, así como certificarse en buenas prácticas de manufactura.

Asimismo, la emprendedora consiguió establecer contactos de ventas con un exportador para comercializar sus productos en el exterior.

Y, finalmente, aprendió a negociar un mejor precio por sus productos.

Todo eso lo logró, según la productora de rosquillas de Yalagüina, por medio del proyecto “Promoción de la equidad de género en las cadenas de valor para el desarrollo exportador de Nicaragua”.

Visiblemente emocionada, Carazo dijo ayer que su negocio está incrementando en un 20% sus ganancias.

La Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua, APEN, ejecutó el proyecto y reveló que las beneficiadas fueron 256 mujeres productoras de chía, leche, rosquillas y artículos de moda. Maribel Ruiz, productora de chía de La Trinidad (Estelí), agregó que el proyecto las capacitó y asesoró técnicamente para mejorar su producción.

Por su parte, Martha Francisca López, presidenta del Centro de Acopio de Leche de El Sauce, contó que con ese proyecto trabajaron en trazabilidad del ganado, manejo de pastos para la alimentación de los animales, en talleres de autoestima de las mujeres, gestión empresarial, entre otros.

“Nos han preparado para saber negociar precios con la empresa que nos compra el producto y a tocar puertas para gestionar proyectos”, afirmó López. Ese acopio reúne a 19 mujeres y 9 varones, que venden su leche a empresas como La Perfecta.

financiado por la ue

El proyecto “Promoción de la equidad de género en las cadenas de valor para el desarrollo exportador de Nicaragua” empezó en el 2013 y fue financiado por la Unión Europea.

Por eso ayer, Giovanni di Girolamo, jefe de Delegación Adjunto de la UE, manifestó que el tema de la equidad de género no es solo un asunto de ética o de derechos, sino también un tema económico y social. “Este proyecto de Nicaragua es un buen ejemplo de lo que se puede hacer”, aseguró Di Girolamo. “Por un lado identificó cadenas de valor en las que la mujer aporta. Otra cosa que hay que destacar es que el proyecto tuvo un enfoque holístico, porque no se limitó solo a aspectos económicos, (...) sino también a otros aspectos fundamentales, como la autoestima”, concluyó.