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En la actualidad, uno de los principales problemas que enfrenta la humanidad es la grave crisis del agua, según un informe de las Naciones Unidas Sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo, todo apunta a que la situación continuará empeorando a menos que se implementen acciones correctivas.

El problema en sí constituye una verdadera tragedia para muchas zonas, el principal impacto es palpable en las poblaciones más pobres, pues son las que padecen las enfermedades relacionadas con el agua y con entornos degradados.

Los padecimientos relacionados con el agua constituyen una de las causas más recurrentes de enfermedades y muertes, y por supuesto, tal como lo he indicado en el párrafo anterior, afectan primordialmente a poblaciones pobres de países en desarrollo, un ejemplo conocido son las dolencias gastrointestinales, incluyendo la diarrea, todo esto ocasionado por ingerir agua contaminada; y qué decir de las enfermedades transmitidas por la proliferación de mosquitos, como la malaria.

Según datos del informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo, para el año dos mil la tasa de mortalidad por diarreas, fue de dos millones doscientos trece mil personas, todo esto relacionado a la ausencia de sistemas de saneamiento o de higiene. Actualmente millones de personas no cuentan con instalaciones, cuyo propósito sea el abastecimiento del agua.

Ahora bien, lo correcto es pensar en soluciones integrales que no solo involucren la gestión del Estado, no obstante, la Constitución Política de Nicaragua dispone que es deber del Estado promover, facilitar y regular la prestación de los servicios públicos básicos de energía, comunicación, agua y transporte, claro está que el Estado debe jugar un papel fundamental, pero hay tareas para cada individuo que tienen que ver con el uso responsable y sostenible de este recurso natural, pues no se trata solamente de pagar la factura a tiempo, o de consumir menos agua, pensando simplemente en un pequeño ahorro económico, el motor de acción debe ser el ahorrar agua, el usarla de forma sostenible, es decir, la factura es un segundo plano.

Por las razones expresadas, es que la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció el 22 de diciembre de 1992 una resolución declarando el 22 de marzo como el Día Mundial del Agua, tratando con esto de emprender acciones para palear el problema y hacer conciencia a nivel mundial, y en el mismo sentido ha destacado de forma contundente que erradicar la pobreza, cambiar los patrones de producción y consumo insostenibles, proteger y administrar los recursos naturales del desarrollo y económico constituyen los objetivos primordiales y la exigencia esencial de un desarrollo sostenible.

Un conjunto de medidas de protección de los recursos naturales debe estar compuesto por iniciativas políticas para determinar objetivos, el establecimiento de normas y, como consecuencia coherente, la debida aplicación de las mismas, situación que se logra teniendo las estructuras pertinentes y recursos humanos capacitados para tal fin.

Ya lo ha dicho el conocido Napoleón Bonaparte refiriéndose al consumo de productos necesarios e indispensables: “El agua, el aire y la limpieza son los principales productos de mi farmacia”.