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  • EFE

Siguiendo los pasos de sus homólogos de Ecuador, Costa Rica y Venezuela, la presidenta argentina, Cristina Fernández, tiene previsto viajar a China, la meca de los gobernantes latinoamericanos para cuestiones materiales, pues para lo espiritual peregrinan al Vaticano para ver al papa Francisco.

Por Pekín han pasado ya en lo poco que ha corrido 2015 el ecuatoriano Rafael Correa, el costarricense Luis Guillermo Solís y el venezolano Nicolás Maduro en busca de alianzas, inversiones, iniciativas conjuntas y financiación.

En estos tiempos de incertidumbre, si no de vacas flacas, China, segunda economía mundial, se ha convertido también en el mayor prestamista.

Ahora le toca viajar a Fernández, cuyo país es junto a Venezuela el más afectado por la desaceleración económica que vive América Latina, tanto que en 2014 las economías de ambos registraron una contracción de acuerdo con los organismos multilaterales.

La presidenta de Argentina, el país donde nació Francisco, también es esperada este año en el Vaticano, en fecha aún por determinar, junto a la mandataria de Chile, Michelle Bachelet, para celebrar el 30 aniversario del tratado de paz y amistad suscrito después de que Juan Pablo II evitara una guerra argentino-chilena.

Todavía no hay fecha para esa reunión de las dos mandatarias con el primer papa latinoamericano, entronizado en marzo de 2013.

Por ser su compatriota, Fernández fue el primer jefe de Estado del mundo en reunirse a solas con el Papa, con el que ya ha estado en cuatro ocasiones, la última en septiembre pasado.

Prácticamente todos los presidentes latinoamericanos han visitado a Francisco en el Vaticano.

Francisco, por el contrario, solo ha viajado como pontífice a un país de la región, Brasil, pero acaba de anunciar su intención de visitar este año Ecuador, Bolivia y Paraguay, y en 2016 Chile, Argentina y Uruguay, y quizás también Perú.

Un año y diez meses después de iniciar su pontificado, Jorge Mario Bergoglio, hoy Francisco, ha despertado entusiasmo, esperanzas de cambio y una casi unánime opinión favorable en su región natal.

En la lista de admiradores de Francisco se encuentra el líder cubano Fidel Castro, quien durante un tiempo fue la causa de un constante peregrinar de presidentes latinoamericanos a Cuba.

El boliviano Evo Morales y el uruguayo José Mujica, que también han manifestado aprecio por Francisco, al que han visitado en el Vaticano, están en la larga lista de presidentes de América Latina que han recorrido medio mundo para llegar a China.

Entre los que no han ido a Pekín está el paraguayo Horacio Cartes, quien, sin embargo, sí estuvo en Taipei en 2014 como representante del único país de Suramérica que mantiene relaciones con Taiwán.

Astronómicas cifras

Este mes, con Maduro, Correa y Solís como testigos, el presidente chino, Xi Jingping, anunció que su país se ha fijado la meta de elevar la inversión en Latinoamérica hasta US$250,000 millones y alcanzar un comercio bilateral de US$500,000 millones, el doble del actual, en los próximos diez años.

“Nuestros países siempre habían mirado solo hacia el norte”, dijo Correa al mencionar este jueves en la clausura de la III Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) la importancia del acercamiento a China.

Para Maduro, la alianza entre China y Latinoamérica es una “oportunidad histórica” para un mundo más igualitario, en el que “nadie pretenda controlar recursos naturales o utilizar la financiación o la moneda para someter y chantajear a pueblos enteros”.

Cuando el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, visitó China en 2012, destacó la importancia de estrechar los lazos con ese gigante país asiático para mejorar el bienestar y empleo de sus compatriotas.

Tanto Pekín como el Vaticano han recibido presidentes de todos los colores políticos, lo que demuestra que ni el dinero ni dios tienen ideología.