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  • EFE

El Eurogrupo dio hoy un ultimátum a Grecia, que dispone hasta el viernes para pedir una nueva prórroga del rescate al país que incluiría cierta flexibilidad a cambio de compromisos, mientras Atenas rechazó la imposición de términos "nebulosos" por parte de sus socios.

"El sentir general sigue siendo que la mejor manera de avanzar es que Grecia solicite una prórroga", explicó el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, a la prensa al término de la reunión en Bruselas, al tiempo que señaló que las partes "necesitan tiempo, unos meses", para negociar en qué medidas aplicar flexibilidad y un futuro acuerdo definitivo.

"Hemos dicho que estamos listos para continuar nuestras conversaciones. Ahora depende de las autoridades griegas decidir si quieren una extensión, si quieren aceptar la oferta de la flexibilidad ya existente en el programa, pero también todos los compromisos" solicitados por los socios, indicó.

Grecia dispone de "esta semana", en concreto hasta el viernes, para responder al ultimátum del Eurogrupo, dado que el rescate expira el próximo día 28 y algunos parlamentos nacionales tendrían que aprobar una prolongación del programa.

La flexibilidad que contemplan los socios de la eurozona se refiere a "discutir sobre sustituir unas medidas" por otras, en referencia al 30 % del actual programa que el Gobierno de Alexis Tsipras rechaza, dijo Dijsselbloem, aunque "sin dar pasos unilaterales" por parte griega.

"Hay flexibilidad, cosas que se pueden sacar, volver a introducir... pero solo después de una discusión conjunta", recalcó por su parte el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Pierre Moscovici.

Una prórroga tendría que ir acompañada de varios compromisos por parte de Atenas, como "no revertir ninguna medida salvo que así se acuerde con las instituciones y únicamente si están plenamente financiadas", "honrar sus obligaciones financieras con sus acreedores" y garantizar la estabilidad del sector financiero", así como "finalizar con éxito el actual programa".

El ministro de Finanzas de Grecia, Yanis Varufakis, pidió a sus socios que dejen de lado los ultimatos y traten de encontrar con Atenas, "como iguales", un acuerdo que suponga una "buena solución".

Se mostró dispuesto a aceptar prolongar el "acuerdo del préstamo" a Grecia, pero no el "programa", y a mantener implicado al Fondo Monetario Internacional, cuya parte expira en marzo de 2016, recordó por su parte la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, quien hoy asistió a la reunión al igual que el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi.

La postura inicial de Atenas era también comprometerse a no aplicar durante seis meses ninguna medida del programa electoral del movimiento izquierdista Syriza que pudiera suponer un desvío presupuestario o afectar a la estabilidad financiera, para dar tiempo a negociar un acuerdo "permanente y sostenible" sobre la ayuda financiera al país.

A cambio, Grecia exigía a sus socios que no le pidieran "imponer medidas que son recesionistas, como por ejemplo reducir las pensiones más bajas o aumentar el IVA", según su responsable económico.

Varufakis declaró que sus socios no han sido capaces de aclararle en qué consiste esta flexibilidad y consideró que les corresponde a ellos aclarar lo que ha calificado de promesas "nebulosas".

No obstante, se mostró convencido de que en los próximos dos días se puede alcanzar un consenso que sea "un buen acuerdo, honorable" y con un "modo de expresar" diferente que permita salir del punto muerto en el que ahora están las negociaciones.