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Cuando se habla de responsabilidad social empresarial no se refiere únicamente a la situación de cumplir con determinado marco de ley, además es necesario comprender e interiorizar en las políticas de la empresa, que su actividad tiene repercusiones que afectan intereses de terceros y hasta de orden público.

Así, una empresa socialmente responsable, en ese proceso de búsqueda de beneficios económicos, debe hacerlo respetando a sus trabajadores, el medio ambiente y a sus consumidores. En este particular, la pretensión debería ser que el proveedor incorpore en sus procesos de producción, distribución y comercialización la Ley de Protección de los Consumidores y demás normativas relacionadas a su actividad específica, esto quiere decir que la responsabilidad inicia a partir de la producción y se extiende hasta los servicios posventa que se le ofrecen al consumidor.

En materia de consumo existen varias áreas en las que se puede valorar el compromiso de una empresa para con sus consumidores y que deberían servir de base para la construcción de la responsabilidad social empresarial, por ejemplo: a) Políticas de información; b) Estrategia publicitaria; y c) Protección y privacidad de datos personales.

En cuanto a las políticas de información y estrategias publicitarias, la aspiración debería ser proporcionarle al potencial comprador toda la información relevante que sea necesaria para que este tome la decisión que más le conviene, objetivo que solo se logra comparando las condiciones de los oferentes en el mercado, en este sentido, aquel empresario que oculta datos fundamentales de los productos o servicios con la única intención de persuadir al consumidor, no solo podría causar un perjuicio directo a este, además transgrede un principio básico para el mantenimiento de la armonía en el mercado, tal es el caso del principio de competencia leal.

En relación con la protección y privacidad de datos personales, algunos proveedores no respetan ese derecho con rango constitucional y desarrollado en leyes como la Ley 787, Protección de Datos Personales, que dispone el derecho a la autodeterminación informativa, que consiste en que toda persona tiene derecho a saber quién, cuándo, con qué fines y en qué circunstancias toma contacto con sus datos personales. El intercambio de información entre los proveedores ha deteriorado la privacidad de las personas y hasta su libertad de elección, pues recuérdese que en el caso del consumidor, esta existe siempre que este busque en los productos y servicios su satisfacción, situación que es muy diferente cuando es el empresario quien se vale de cierta información para hacerle llegar ofertas a sus direcciones virtuales o físicas de carácter privado, y es esa una de las razones por las que existe un régimen especial (derecho a retractarse de la compra) de protección al consumidor, cuando es el proveedor quien toma la iniciativa de visitarlo, llamarlo o enviarle mensajes.

En un mercado en el que se respetan los derechos de los consumidores todos ganan, incluyendo las empresas que generan confianza en sus clientes, pero el trabajo para lograr un escenario semejante es duro y la raíz es la educación relacionada con el consumo responsable, pues un ciudadano que consume responsablemente valora varios elementos al momento de hacer su elección: 1) Impacto ambiental derivado de la actividad de la empresa; 2) Respeto a los derechos laborales en la organización empresarial; 3) Trasparencia en la información; 4) Calidad; y 5) Precio.

La mejor medida y juez del compromiso social de una empresa es el consumidor responsable, por esa razón se debe apuntar a la formación de los mismos en los distintos niveles.