Jorge Eduardo Arellano
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LA ENERGÍA PARA BOMBEAR

Los sistemas de bombeo se han adaptado a distintas fuentes de energía, al igual que a distintas condiciones de operación. Entre las principales fuentes de energía con las que se operan, se encuentra la energía eléctrica, que es el sistema más amplio. Por ello mismo los sistemas de mayores dimensiones, como sumergibles y demás, se han diseñado para este modelo, aunque también existe el otro extremo, como son las nanobombas (1/2”), empleadas para casos muy puntuales.

Las bombas movidas por motores a base de hidrocarburos son muy difundidas en el campo. Ello se debe a que cubren un amplio espectro de caudales, según diámetros de succión y descargas. Su uso se ha vuelto tradicional por su aceptación, debido, entre otras cosas, a su característica portátil. Este sistema opera como centrífuga y es el vacío que se genera lo que succiona el agua, por lo que no opera para succiones mayores a siete metros. Tres modelos operan con este sistema. Según la potencia del motor, los de menos operan con gasolina y los de mayor potencia con diesel. La otra variante que ofrecen, es respecto a las alturas de bombeo. Existen bombas de caudal, que son las que comúnmente conocemos, y se han desarrollado también las de presión, que son las de uso de los bomberos, también empleadas en abastos de agua para vencer grandes alturas. Estos últimos usan motores fuertes con impelentes pequeños de modo que moviendo poco agua, toda la potencia se concentra en la presión, por lo que a diferencia de las de caudal cuya altura no excede los 17-20 metros, éstas logran subir hasta 80, pero esta capacidad es fácilmente perceptible en sus costos, pues su precio usualmente duplica o triplica al de las de caudal.

Todos estos equipos se encuentran cuestionados por los impactos ambientales negativos que su empleo supone, como: contaminación con gasolina, diesel o aceite a las fuentes de agua, la mala administración del agua (se han achicado ríos), y en los aspectos económicos, por los precios del combustible, que encarecen los costos de operación, además del peligro de mantener almacenamiento de combustible.


Carlos Javier López y Marcia Estrada
Ingenieros agrícolas
marciaestrada@yahoo.com