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Los continuos aumentos en el salario mínimo crean distorsiones en la economía y una migración de las empresas de la formalidad a la informalidad, expresó José Adán Aguerri, presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada, Cosep.

“Se crean distorsiones, por ejemplo, un ayudante de construcción gana más que un profesional del periodismo… no podés crear distorsiones entre la gente que se educa con la que ojalá algún día podamos educar”, manifestó Aguerri durante la constitución del foro empresarial Japón-Nicaragua.

El viernes pasado, tras fracasar las negociaciones tripartitas entre Gobierno, empresarios y sindicatos, el Ministerio del Trabajo decretó por mandato de ley un ajuste al salario mínimo de los trabajadores del 10.98%, mientras para las Pequeñas y Medianas Empresa, Pymes, el ajuste acordado es de 9.8% y para el sector agropecuario 11.48%.

Aguerri agregó que otra problemática que se deriva de los continuos incrementos del salario mínimo por mandato de ley, es una migración de sectores que están en la formalidad hacia la informalidad, aunque prefirió no precisar ejemplos concretos.

INFORMALIDAD CRECE

“Nicaragua en el 2006 era una economía del 54% informal; hoy la informalidad creció a un 80% y en la informalidad no hay sindicatos, no existe ningún tipo de prestaciones sociales, allí no hay quién proteja a las personas para mejorar su situación laboral y derechos laborales”, advirtió el dirigente empresarial.

También aseguró que Nicaragua es el país que tiene más prestaciones sociales en Centroamérica: “Pagamos alrededor del 47% de prestaciones sociales sobre el salario”.

“Y recordemos que por otro lado, no solo aumentan las prestaciones sociales sino que no nos están bajando la tarifa de energía, por una decisión gubernamental de cubrir una deuda pendiente… aquí los que atraemos inversión al país para generar empleo somos las empresas. Los sindicatos no han traído una sola inversión al país”, lamentó Aguerri.

Comentó que cuando los empresarios van al exterior a buscar inversiones, una de las cartas más importantes que llevaban es hablar de que Nicaragua era de los pocos países de la región que tenía cinco acuerdos tripartitos.

“Desafortunadamente ya llevamos dos años que esto no es así. Por eso, nosotros ya dijimos que bajo el mecanismo actual de negociaciones no vamos a seguir sentándonos en la mesa de negociación del salario mínimo”, concluyó Aguerri.

Por su parte, el diputado sandinista Wálmaro Gutiérrez opinó: “El tema del salario mínimo es controversial, siempre se ha intentado resolverlo bajo la lógica del tripartismo. Lamentablemente se viene observando en los últimos tiempos que no ha funcionado y es lamentable”.